Los cisnes de Su Majestad
Esta especie, a la que los daneses han otorgado el título de ave nacional, es la que pone el huevo más grande de toda la lista de la avifauna europea
Ilustración de cisne mudo con su cría, según Archibald Thorburn (1860 - 1935).
Es difícil imaginar el escenario de un lago en un parque urbano centroeuropeo, sin el adorno de los cisnes nadando sobre sus aguas. Como lo es también un repertorio de ballet clásico que no incluya la famosa obra de Tchaikovski El Lago de los Cisnes. De las tres especies europeas de este grupo taxonómico de aves, es el cisne vulgar o cisne mudo (Cygnus olor) el que resulta más familiar y próximo a las comunidades humanas.
Su distribución original incluye el norte de Europa y Asia Central, pero ha ido expandiéndose de forma natural por prácticamente toda Europa y ha sido introducido artificialmente en diversos lugares de todo el mundo. A España suelen llegar algunos individuos cada invierno a las costas cantábricas, probablemente huyendo del frío en sus cuarteles de origen, y yo he recogido a lo largo de los años esporádicas citas de individuos sueltos en las Marismas del Guadalquivir. Pero aparte de esto, no puede considerarse como una especie nuestra.
Equipo de la Vintners' Company durante la ceremonia de Swam Upping en el Támesis.
Al protagonista de El Patito Feo, el conocido cuento de Hans Christian Andersen, su propio nombre le niega la voz, pero no es realmente mudo, ya que puede emitir un reclamo largo y metálico en ocasiones y además gruñidos y bufidos cuando muestra una actitud agresiva en defensa de su nido o sus crías. Desde los tiempos de la Antigua Grecia (siglo III antes de Cristo), existe la leyenda del «canto del cisne», que atribuye a esta ave la capacidad de cantar una melodía justo antes de morir. La expresión se usa metafóricamente en referencia a un último gesto, obra o acción de alguien justo antes de la muerte. Esta especie, a la que los daneses han otorgado el título de ave nacional, es la que pone el huevo más grande de toda la lista de la avifauna europea. En tiempos pasados constituía el plato fuerte del menú en los banquetes de élite; sin embargo, su carne no parece ser nada del otro mundo. Es más, he encontrado referencias muy negativas acerca de sus cualidades gastronómicas.
Una de las más curiosas y viejas tradiciones de los Vintners que data de hace más de 900 años, es el derecho a poseer cisnes
En función de una vieja prerrogativa real que data de la Baja Edad Media, en Gran Bretaña los cisnes salvajes son propiedad del Monarca, aunque hoy día Carlos III solo ejerza ese derecho de propiedad sobre los cisnes que viven en ciertos tramos del río Támesis y algunos de sus afluentes y humedales asociados. También, en virtud de otra antigua prerrogativa, la Vintners’ Company es propietaria de cierto número de cisnes en la ciudad de Londres. Se trata de uno de los doce grandes sindicatos gremiales (Livery Companies) de la ciudad, asociado al negocio del vino durante siglos. Junto con el de la lana, este sindicato ha sido de los más poderosos e influyentes y ya en el siglo XIII dominaba la importación y distribución de vinos, tanto en Londres como en el resto del país. Desde entonces ha desempeñado un importante papel como institución asesora para las normas y regulaciones que conciernen al negocio y, en la actualidad, la Vintners’ Company es instrumental en la labor educativa, con el establecimiento y la financiación del Institute of Masters of Wine y el Wine and Spirits Educators Trust.
Pollos de cisne mudo capturados para marcaje y toma de datos por parte de los miembros de la Vintners' Company.
Una de las más curiosas y viejas tradiciones de los Vintners, que data de hace más de 900 años, es el derecho a poseer cisnes. Una tradición que cada año es celebrada mediante una ceremonia conocida como Swam Upping, mediante la cual cada mes de julio, un equipo de sus miembros captura y marca un cierto número de estas aves, especialmente los jóvenes del año, a los que hacen una toma general de muestras y datos. Con ello contribuyen al mayor conocimiento de la especie y a llamar la atención del público sobre su importancia y su conservación. En el día señalado, vistiendo el uniforme ritual, se echan al agua a bordo de esquifes tradicionales para conducir y atrapar a las crías del año en zonas del Támesis próximas a la City. Ni que decir tiene que toda la operación está convenientemente regada con selectos caldos que el sindicato almacena en su espectacular bodega para ser disfrutados por sus miembros en ocasiones especiales como esta.
Una seña más que marca la proximidad a la naturaleza que profesa el pueblo británico y su decidida apuesta por conservar y mantener las viejas tradiciones.
- Javier Hidalgo de Argüeso es cazador, ornitólogo y jinete