Un tractor aplica fertilizantes sobre la tierra

Un tractor aplica fertilizantes sobre la tierraPixabay

Guerra paralela de los agricultores con la UE por los fertilizantes: «Los productores pagan los platos rotos»

Los agrarios consideran que soportan gran parte de las consecuencias surgidas de las fricciones políticas y comerciales del bloque

La Unión Europea (UE) comprende un escenario de extrema complejidad para los agricultores comunitarios.

La institución ofrece oportunidades para los productores de los Estados miembro, aunque al mismo tiempo establece un complejo marco burocrático que en ocasiones dificulta los objetivos planteados desde las explotaciones.

Uno de los grandes retos de los productores de alimentos es mantener el pulso competitivo a la vez que cumplen con los estándares europeos, los más exigentes del mundo en cuestiones de sanidad y legislación, con su inevitable repercusión en los costes.

La sensación a pie de cultivo es que hay que producir más con menos herramientas. El complejo contexto geopolítico y las tensiones comerciales de la UE complican aún más esta tarea, en la que los intereses cruzados del ente comunitario sacuden a los agrarios.

La cuestión sobre los fertilizantes, insumo básico en la agricultura y que representa una importante cuota de los costes fijos de estas empresas, resulta especialmente sangrante en las fincas, ya que tanto los conflictos bélicos como las decisiones de la UE sobre los mismos han engrosado de manera exponencial el precio de este esencial para el campo.

El subidón en la factura energética tras el inicio de la guerra en Ucrania, las sanciones a Rusia y Bielorrusia por las acciones militares a las puertas de la UE, la entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y el enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel con Irán ha desatado el precio de los fertilizantes en los últimos tiempos. La UE tiene una necesidad de fertilizantes que no cubre con su producción, por lo que necesita acudir al mercado, algo cada vez es más costoso y sitúa en mayor vulnerabilidad a sus productores.

La Comisión Europea presentará un plan de acción sobre los fertilizantes en el segundo semestre de 2026 y los agricultores empujan en una guerra paralela a las que acaparan la atención mundial para que se atiendan reclamaciones claves para su viabilidad.

Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias, traslada su rechazo a los obstáculos a los abonos de Rusia y Bielorrusia al entender que se pone al campo como moneda de cambio: «Si bien reconocemos las motivaciones geopolíticas que subyacen tras las sanciones contra las importaciones de fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, serán los productores agroganaderos europeos quienes, en última instancia, pagarán los platos rotos en términos económicos».

Los agrarios consideran que soportan gran parte de las consecuencias surgidas de las fricciones políticas y comerciales del bloque y advierten del perjudicial impacto en la producción agrícola europea y en la soberanía alimentaria de la Unión. «Exhortamos explícitamente a la Comisión a que no imponga prohibición alguna a las importaciones de fertilizantes», indican.

La dependencia de fertilizantes de terceros países choca con las aspiraciones de la UE. Copa-Cogeca insta a la industria de los fertilizantes a redoblar la producción en la UE como parte del Pacto por una industria limpia, aumentar la producción nacional de fertilizantes tanto orgánicos como equivalentes a los minerales, reducir la dependencia de las importaciones de nitrógeno y fósforo minerales y mejorar la gestión circular de los nutrientes.

La organización más representativa del campo del viejo continente solicita la suspensión inmediata del CBAM, el mecanismo impuesto por la UE para lastrar a las industrias emisoras de gases efecto invernadero del viejo continente que trasladan su actividad a terceros países para evitar la normativa continental.

«Es necesario que se pongan en práctica de forma urgente unas medidas encaminadas a compensar el impacto de los costes del CBAM, garantizar el suministro de fertilizantes, salvaguardar la viabilidad de las explotaciones agrícolas y resguardar la seguridad alimentaria de la UE», aseveran los agricultores, que además llaman al organismo a aclarar cómo se repercuten los costes de producción a lo largo de la cadena de suministro hasta los precios en origen.

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