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Antiguo planeta Tierra con los supercontinentes Laurasia y Gondwana

Planeta Tierra con los supercontinentes Laurasia y GondwanaiStock

Ciencia

Un estudio cambia nuestra historia geológica y revela que dos continentes se separaron por un episodio devastador

Al contrario que la teoría dominante, la separación entre África y Latinoamérica no se debió a un lento proceso tectónico, sino a unas intensas erupciones volcánicas que duraron millones de años

Hace aproximadamente unos 135 millones de años tuvo lugar uno de los procesos geológicos más importantes en la historia de nuestro planeta. África y Latinoamérica se encontraban juntas en el supercontinente Gondwana –que formó posteriormente Pangea–, que incluía ambas masas junto a la India, Australia y la Antártida. Con el paso de los años, esta gran masa terrestre acabó alejándose, dando lugar al planeta que conocemos a día de hoy.

En este contexto, un equipo de científicos habría aportado nuevos detalles sobre cómo fue dicha separación continental, en un proceso que habría sido más convulso y catastrófico de lo que se imaginaba.

El geólogo de la Universidad de Oslo, Mohamed Mansour Abdelmalak, descubrió junto con su equipo que la ruptura y apertura del océano Atlántico tuvo lugar como consecuencia de un extenso magmatismo, del cuál hay referencias gracias a la gran cantidad de rocas volcánicas existentes en el fondo del océano.

Al contrario que la teoría predominante hasta la fecha, el movimiento que separó África y Latinoamérica no se debió a un lento proceso tectónico, sino a unas intensas erupciones volcánicas que duraron millones de años y fueron tremendamente violentas. Este exacerbado vulcanismo durante el Cretácico acabó modificando la tectónica de placas y generando una separación continental, que dio como resultado a las dos masas terrestres.

Mapa de la fractura de lo que fueron Hispanoamérica y África haca millones de años

Mapa de la fractura de lo que fueron Hispanoamérica y África haca millones de añosScience

De hecho, el estudio –publicado en ScienceDirect– destaca una anomalía térmica bajo lo que era el sur de Pangea como detonante inicial. Esta zona fue modificada por una «pluma de manto» super caliente, lo que afectó a la unión entre ambos continentes y, por consiguiente, favoreciendo la separación.

«No tenemos demasiadas muestras, así que no sabemos exactamente si ese vulcanismo está realmente relacionado con la pluma del manto», detalla Abdelmalak.

Tal como revela la investigación, este proceso liberó millones de kilómetros cúbicos de magma –la gran mayoría en el lado africano–, dando nuevas evidencias del pasado volcánico de nuestro planeta, cuyo pico tuvo lugar hace 134,5 millones de años.

Independientemente de las connotaciones que podría tener esta hipótesis, los autores se han mostrado cautos. De hecho, a pesar de que la ruptura continental a lo largo de los márgenes del Atlántico Sur se ha asociado con un extenso vulcanismo, «los mecanismos responsables del exceso anómalo de productividad magmática y sus implicaciones aún son objeto de debate».

Mapa de la fractura de lo que fueron Hispanoamérica y África haca millones de años

Mapa de la fractura de lo que fueron Hispanoamérica y África haca millones de añosScience

Otra de las claves de la investigación son las 'secuelas' que este proceso dejó en nuestro planeta, hasta el punto de que puedan seguir apreciándose en el lecho marino. Tal como comparte el estudio, las marcas de este proceso siguen en la zona sur del Atlántico, lugar donde se puede observar una extensa fractura continental. De igual manera, este suceso también tuvo consecuencias para la flora y fauna del planeta, ya que este cataclismo provocó la extinción de miles de especies, así como un enfriamiento temporal de todo el planeta.

Antiguo planeta Tierra con los supercontinentes Laurasia y Gondwana

Antiguo planeta Tierra con los supercontinentes Laurasia y GondwanaiStock

Sin embargo, para confirmar esta teoría será necesario llevar a cabo nuevas pruebas e indagaciones.

«A medida que nuevos perfiles sísmicos, pozos y materiales muestreados estén disponibles a partir de los esfuerzos de exploración/investigación existentes y futuros, se puede arrojar luz sobre cuestiones clave pendientes», concluye el estudio.

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