El Observatorio de Dinámica Solar de la NASA capturó esta imagen del Sol el 7 de mayo de 2024
Ciencia
La NASA documenta la mayor tormenta solar en 20 años: satélites desviados, auroras y daños en la Tierra
El pasado 10 de mayo de 2024 tuvo lugar la primera tormenta geomagnética severa en más de dos décadas
El fenómeno, bautizado como tormenta de Gannon, no causó daños catastróficos, pero dejó tras de sí múltiples alteraciones tanto en la Tierra como en el espacio.
El 10 de mayo de 2024, la NASA y alrededor de treinta agencias gubernamentales de Estados Unidos se reunieron para participar en un simulacro destinado a preparar una respuesta coordinada ante una amenaza poco habitual: una tormenta geomagnética provocada por una intensa actividad solar.
Lo que comenzó como un ejercicio de entrenamiento se transformó en una experiencia real cuando, en plena simulación, la Tierra fue impactada por la primera tormenta geomagnética de categoría G5 —clasificada como «severa»— en más de dos décadas.
«El plan era analizar un escenario hipotético, identificando dónde funcionaban nuestros procesos actuales y dónde necesitaban mejoras», explicó Jamie Favors, director del Programa de Meteorología Espacial de la NASA.
El fenómeno, bautizado como tormenta de Gannon en honor a la física Jennifer Gannon, no causó daños catastróficos, pero dejó tras de sí múltiples alteraciones tanto en la Tierra como en el espacio. Sus consecuencias, un año después, continúan siendo analizadas por los científicos, ya que brindan información valiosa para comprender y mitigar los efectos de futuras tormentas solares.
En la superficie terrestre, se registraron sobrecargas en líneas eléctricas de alta tensión, transformadores recalentados y fallos en los sistemas de posicionamiento GPS utilizados por maquinaria agrícola, especialmente en el Medio Oeste de Estados Unidos, donde la siembra ya se encontraba retrasada debido a lluvias intensas.
«No todas las granjas se vieron afectadas, pero las que lo fueron perdieron un promedio de 17.000 dólares por granja», explicó Terry Griffin, profesor de Economía Agrícola en la Universidad Estatal de Kansas.
En el ámbito aéreo, la exposición a mayores niveles de radiación obligó a desviar vuelos transatlánticos, mientras que en la atmósfera superior, la termosfera alcanzó temperaturas inusualmente altas. Según la misión GOLD de la NASA, la atmósfera se expandió, generando fuertes vientos que elevaron partículas pesadas de nitrógeno a grandes altitudes.
En órbita, la mayor densidad atmosférica provocó un aumento de la resistencia aerodinámica, afectando a numerosos satélites. El ICESat-2 de la NASA perdió altitud y activó su modo seguro, mientras que el CubeSat CIRBE se desorbitó cinco meses después. Otras misiones, como la Sentinel de la Agencia Espacial Europea, necesitaron más energía para mantener sus trayectorias y esquivar restos de basura espacial.
La tormenta de Gannon creó dos cinturones de radiación adicionales
La ionosfera también experimentó alteraciones notables: una de sus zonas densas se desplazó hacia el Polo Sur, dejando una brecha temporal cerca del ecuador. En paralelo, la tormenta agitó la magnetosfera, generando grandes ondas de partículas y campos magnéticos que liberaron energía y masa adicionales, provocando la mayor corriente eléctrica detectada en veinte años.
Además, la tormenta de Gannon dio lugar a la aparición de dos nuevos cinturones temporales de partículas energéticas, identificados por la misión CIRBE entre los cinturones de radiación de Van Allen. Este hallazgo es crucial para la seguridad de astronautas y naves espaciales.
En Japón, donde es habitual ver auroras rojas, numerosos observadores del cielo capturaron fotos de inusuales auroras magenta
Las auroras boreales y australes, visibles incluso en regiones donde raramente se observan, fueron otro fenómeno destacado. Más de 6.000 personas de 55 países reportaron su avistamiento al proyecto Aurorasaurus. En Japón, las auroras adquirieron un inusual tono magenta. «Normalmente se requieren circunstancias especiales, como las que vimos en mayo pasado», indicó Josh Pettit, del Centro de Vuelo Espacial Goddard. «Un evento verdaderamente único».
Los efectos también se extendieron a Marte: las cámaras del rover Curiosity registraron alteraciones visuales y un notable aumento de radiación. De haber habido astronautas, habrían recibido una dosis equivalente a 30 radiografías de tórax.
La tormenta de Gannon ha sido catalogada como una de las mejor documentadas de la historia, y su legado científico continuará arrojando luz sobre los mecanismos solares en los próximos años.