El presidente de Vox, Santiago Abascal, en la última rueda de prensa del año en Bambú
La estrategia de Vox para 2026 tras la declaración de intenciones de Abascal y el impulso en Extremadura
La formación insistirá en su oposición «total y real» a Pedro Sánchez y su Gobierno hasta su dimisión y no cederá ante el PP, en un momento en el que crece con fuerza en las regiones y a nivel nacional
Las elecciones en Extremadura con las que se ha cerrado el 2025 suponen un punto de inflexión para Vox. De esos comicios salió como el partido que más había crecido en votos y en escaños, duplicando su representación y, por lo tanto, su fuerza con la que acudir a una negociación. Pero más importante aún es lo que trasluce ese resultado: vendría a validar su objetivo de plantarse con consistencia como una opción política frente al bipartidismo, no efímera como han resultado otras fuerzas políticas en la historia más reciente en España, como fueron UPyD o Ciudadanos, sino al alza. Máxime cuando no solo se ha materializado en esta región, sino que es la tendencia que reflejan los sondeos en las regiones que próximamente celebrarán elecciones (Aragón, Castilla y León y Andalucía), en otras donde no hay visos por el momento de adelanto, como Murcia, y a nivel nacional.
Vox ya se había presentado en sus orígenes hace una década como la opción alternativa al PP y al PSOE, pero en los últimos tiempos, y en especial durante esta campaña extremeña, por la que Santiago Abascal apostó personalmente, el choque con el bipartidismo y las políticas que se han aplicado a lo largo de estos más de 40 años ha sido aún más frontal. Ya había roto con el partido de Alberto Núñez Feijóo. Lo hizo verbalmente con Génova y luego con la salida de los gobiernos -que les impulsó en las encuestas-, pero ahora la distancia con el PP se ha revelado total en el arranque de este ciclo electoral que se produce en un contexto inédito en democracia, y a este le exige que rompa su coalición con los socialistas en Bruselas y allí donde hayan llegado a acuerdos.
A ambos partidos señaló Abascal en sus mítines al hablar de corrupción y de determinadas políticas como las verdes o las migratorias que critica que pacten en Europa. «Queremos echar a la mafia de Sánchez pero no para que vuelva esa parte del PP que era una mafia, que se comportó como una mafia en el Ministerio del Interior y que nos dejó a Sánchez como presidente del Gobierno», llegó a afirmar el líder de Vox con rotundidad, que hasta entonces había acusado a los populares de «estafa». Y a ambos acusó de estar llevando a cabo una «guerra sucia» contra su formación.
Fue muy claro con su objetivo cuando manifestó en noviembre que su partido se plantea «superar al PP y al PSOE». «Que quede claro. Nosotros no somos el relevo del PP. Somos una opción nueva para todos los españoles. Tenemos vocación de ser la primera fuerza política de España», expresó en una entrevista en La Vanguardia, aludiendo a que a Vox le votan exvotantes del PP, del PSOE y de otras formaciones de izquierdas, abstencionistas y jóvenes que votan por primera vez. Toda una declaración de intenciones con la que reafirma su negativa a ser relegado como «muleta» de los populares para que estos logren formar Gobierno o sacar adelante presupuestos. Y con esa idea se lanza a las próximas citas electorales, con previsiones de crecer, y en algún caso, como Aragón, de poder llegar a duplicar su representación, y, por consiguiente, con la posibilidad de ser determinantes para la investidura.
En Extremadura, que es el primer escenario, el partido ya ha manifestado que todas las opciones están sobre la mesa, toda vez que María Guardiola ya ha iniciado las conversaciones y quiere hablar con todos los grupos para un Gobierno estable: pedir entrar en el Ejecutivo, exigir la Presidencia de la Asamblea, pactar medidas concretas arrancando de los populares el compromiso de aplicar, eliminar o modificar determinadas políticas a cambio de su 'sí', como ocurrió en la Comunidad Valenciana, o de su abstención, que es lo que en este caso la bastaría a la dirigente popular... Aunque también apuntan la posibilidad de que gobierne por una eventual abstención de la izquierda. «Es el PP el que debe elegir. La pelota está en el tejado de la señora Guardiola», dijo Abascal en la última rueda de prensa del año. «No está descartada ninguna hipótesis y ninguna de las opciones», añadió, recalcando, no obstante, la línea roja que la formación puso en la misma noche electoral: «Los votos de Vox no van a ser ni invisibilizados ni traicionados».
Durante este año el partido ha continuado ejerciendo una oposición «total» al Gobierno de Pedro Sánchez, en las instituciones y en los tribunales, al estar personado en todos los casos de corrupción que cercan a los socialistas y al entorno del presidente del Ejecutivo, e insiste en que en ello seguirá en 2026 hasta su dimisión, la convocatoria de elecciones y su puesta a disposición judicial.
Apuesta por los jóvenes
Uno de los sectores donde Vox está más fuerte es entre los más jóvenes. Especialmente desde antes de verano se viene consolidando esa tendencia de liderar en intención de voto en la franja comprendida entre los 18 y los 39 años, unas generaciones que asisten a un panorama presente y futuro complejo, con muchas dificultades para acceder no ya a la compra de una vivienda sino al alquiler, con bajos salarios, precariedad en el mercado laboral, o un encarecimiento progresivo de las cosas, además de otros factores como pueden ser la percepción de inseguridad, sobre todo en determinadas zonas, o su intención de rebelarse contra ciertas imposiciones ideológicas en las aulas, dos elementos a los que ha aludido el propio Abascal cuando se le ha preguntado por ese apoyo de las nuevas generaciones a Vox.
«El futuro ha dejado de ser una promesa para convertirse en un temor para los jóvenes: imposibilidad de acceder a una vivienda, empleos precarios y coste de la vida disparado. Una generación entera condenada a pagar los platos rotos del bipartidismo. Vox se rebela contra esta injusticia social», señalaba hace unos días Ignacio Garriga, resumiendo parte de ese planteamiento.
En este contexto, y con una intención también de mostrar que el partido tiene cantera, viene apostando por perfiles más jóvenes dentro de la formación. En los últimos tiempos, han ganado mucha voz y mucha visibilidad dirigentes como Pepa Millán, portavoz en el Congreso, José María Figaredo, secretario general del grupo parlamentario y portavoz en Economía y Energía, Carlos Hernández Quero, portavoz de Vivienda y desde hace un par de meses portavoz adjunto en el Congreso, en sustitución de Javier Ortega Smith. Es el caso también de Júlia Calvet, diputada en Cataluña, portavoz de Juventud y recién incorporada al Comité Ejecutivo Nacional (del que los tres anteriores también forman parte) tras la expulsión de Ortega Smith.
Programa
Durante la campaña extremeña el partido ha incidido en los principales puntos de su programa, planteamientos en los que no va a ceder, y esa hoja de ruta seguirá en las campañas que se inician ahora en otros territorios, siendo además Aragón, Castilla y León y Andalucía unas regiones en las que, por ejemplo, también tiene un muy importante peso el mundo rural o hay (en Aragón y en Castilla y León principalmente) un problema de despoblación y de infraestructuras, como en Extremadura. Sus ejes principales son el rechazo al Pacto Verde y a las políticas que derivan de él por sus consecuencias para el sector primario, su oposición a la inmigración ilegal y descontrolada, su rechazo a la imposición de la ideología de género, la vivienda, las rebajas fiscales, el recorte del gasto político, o la mejora de los servicios públicos y de las infraestructuras.