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El planeta Tierra visto desde el espacio

Ciencia

La misteriosa señal del espacio que se repite cada 44 minutos desconcierta a los astrónomos

Un estudio internacional en el que participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía ha detectado por primera vez la emisión de rayos X en una fuente transitoria de radio de largo período, un hallazgo que podría aportar nuevas pistas sobre el origen de señales misteriosas similares localizadas en otras zonas del cielo.

Según este instituto con sede en Granada, se trata de una buena metáfora para describir el comportamiento de estos objetos: como un faro en el espacio que se enciende durante dos minutos, con una luz tan potente que desafía lo que se sabe hasta ahora, y luego permanece apagado durante más de cuarenta, repitiendo este patrón una y otra vez.

Estos objetos astronómicos, descubiertos recientemente y cuya naturaleza sigue siendo un misterio, emiten breves pulsos de ondas de radio con intervalos regulares que pueden durar minutos u horas, informa EFE.

En concreto, se ha descubierto un objeto cósmico enigmático, llamado ASKAP J1832–0911, que emite señales de radio y rayos X de forma sincronizada cada 44 minutos.

Se trata de la primera vez que se detecta emisión de rayos X en un objeto de este tipo, explica Miguel Pérez-Torres, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía. Para él, lo más sorprendente es que su comportamiento no se parece a nada conocido en nuestra galaxia. «Es extremadamente brillante, varía mucho en intensidad y no encaja en las categorías tradicionales, como las estrellas de neutrones o las enanas blancas», afirma.

El equipo internacional, liderado por el Centro Internacional para la Investigación en Radioastronomía, descubrió ASKAP J1832–0911, situado en la Vía Láctea, a unos 15.000 años luz de la Tierra, con el radiotelescopio ASKAP, ubicado en Wajarri, Australia, y operado por CSIRO, la agencia nacional de ciencia del país.

Las señales de radio se correlacionaron con pulsos de rayos X detectados por el Observatorio de Rayos X Chandra, de la NASA, que observaba esa región del cielo en el mismo momento. Este hallazgo ha sido calificado como «encontrar una aguja en un pajar».