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Buceadores en el fondo marino

Buceadores en el fondo marinoGetty Images / Ifish

Ciencia

Una misteriosa fosa hallada a 9.500 metros de profundidad revela un ecosistema nunca antes visto

La investigación documenta el descubrimiento de comunidades basadas en quimiosíntesis a profundidades extremas en las fosas de Kuriles-Kamchatka y Aleutianas Occidentales

Aunque la investigación científica ha acelerado la carrera por conocer cada una de las especies que habitan nuestro planeta, la realidad es que solamente el 14 % han sido descubiertas. De hecho, dependiendo del estudio esta cifra incluso se sitúa por debajo del 10 %. Asimismo, se estima que actualmente la Tierra es el hogar de casi nueve millones de especies, por lo que conocer cada una se ha convertido en una ardua tarea para los investigadores.

En este contexto, en los últimos años los distintos estudios han revelado como una gran parte de estas especies han llegado a sobrevivir en los hábitats más desafiantes del planeta, donde la luz solar es totalmente inexistente.

Un reciente estudio habría logrado hallar un hábitat totalmente inesperado. En concreto, un sumergible desarrollado por China ha hallado el ecosistema más profundo y extenso hasta la fecha. La investigación, publicada en la revista Nature, documenta el descubrimiento de comunidades basadas en quimiosíntesis a profundidades extremas –hasta 9.533 metros de profundidad– en las fosas de Kuriles-Kamchatka y Aleutianas Occidentales.

Para hacernos una idea, se entiende por quimiosíntesis el proceso mediante el cuál bacterias y otros organismos elaboran alimentos utilizando sustancias químicas. Dichas sustancias son utilizadas como fuente de energía, solucionando así la ausencia de luz solar que predomina en esas profundidades.

Grupos de gusanos tubícolas encontrados a 9.500 metros de profundidad

Grupos de gusanos tubícolas encontrados a 9.500 metros de profundidadnstituto de Ciencias e Ingeniería de las Profundidades Marinas/Academia China de Ciencias (IDSSE, CAS)

El hallazgo se realizó durante una expedición con el sumergible tripulado Fendouzhe, lo que permitió observar y muestrear sitios extensos de filtraciones frías a lo largo de 2.500 kilómetros. Tal como señala la investigación, se trata de las comunidades quimiosintéticas más profundas y extensas descubiertas hasta la fecha, desafiando ideas previas sobre los límites de vida y los ciclos de carbono en el océano profundo.

En cuanto a la biodiversidad, el estudio revela cómo estas comunidades convierten el dióxido de carbono en metano, lo cuál les sirve de alimento. De hecho, los científicos pudieron observar almejas y gusanos impropios de esas profundidades. Los autores proponen un modelo geológico según el cual los fluidos ricos en metano migran lateralmente y ascienden por fallas normales hasta emerger en el fondo marino, donde crean las condiciones para la vida quimiosintética.

«Aunque pensamos que las fosas oceánicas son entornos extremos e inhóspitos, estos organismos pueden vivir felices allí», afirmó la geoquímica Mengran Du, coautora principal del estudio.

Las implicaciones de este hallazgo son amplias. En primer lugar, estas comunidades podrían representar una fuente de subsidio trófico para la fauna heterótrofa circundante, como distintos tipos de peces. Además, la presencia generalizada de metano y posibles hidratos en estas zonas sugiere un papel importante del subsuelo hadal en el almacenamiento de carbono y en el ciclo global del carbono. Dado que otras fosas comparten características geológicas similares, los autores plantean que este tipo de ecosistemas puede estar más extendido de lo que se pensaba.

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