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Torres del Paine, ChileGetty Images / ichywong

Ciencia

Un equipo científico consigue resolver el significado de unas misteriosas estructuras en los Andes

Estas formaciones en forma de V se encontraban construidas en las empinadas laderas de las montañas, convergiendo en estructuras circulares

A lo largo de los 8.500 kilómetros que componen la cordillera de los Andes, muchas zonas continúan prácticamente inexploradas, conteniendo misterios que siguen sin ser desgranados por el ser humano. El último ejemplo es el hallazgo protagonizado por un equipo de la Universidad de Exeter (Inglaterra). En concreto, el arqueólogo chileno Adrián Oyaneder –experto en el estudio de antiguas civilizaciones–, se encontraba analizando fotografías satelitales de la cuenca del río Camarones (Chile) cuando apreció detalles inusuales y sin precedentes.

«Al principio encontré un montón de muros, muros muy largos. Empecé a preguntarme si necesitaba gafas nuevas o un ordenador nuevo», señaló Oyaneder en declaraciones a National Geographic. Para ser más exactos, lo que detectó el arqueólogo fueron varias estructuras de hasta 150 metros de largo y metro y medio de alto. A pesar de su extensión y altura, ni los científicos ni siquiera los habitantes de la zona sabían explicar con exactitud qué eran estas formaciones rocosas.

Tal como señaló el arqueólogo, estas formaciones en forma de V se encontraban construidas en las empinadas laderas de las montañas, convergiendo en estructuras circulares. De hecho, las primeras referencias de los aldeanos es que estas formaciones eran llamadas informalmente «trampas para burros», lo que dio nuevas pistas a los investigadores para resolver un misterio que se remonta siglos atrás.

Ejemplos de trampas para chacús encontradas en la Cuenca de CamaronesUniversidad de Cambridge

Analizando los distintos textos arqueológicos del siglo XX, Oyaneder descubrió lo que eran verdaderamente estas formaciones. Los textos de Perú se referían a estas piedras con el nombre de 'chacu', grandes trampas de piedra usadas por los incas para conducir vicuñas, animales peludos que parecen pequeñas llamas.

A las declaraciones del arqueólogo hay que sumar una nueva investigación publicada en la revista Antiquity, que señala como las 76 estructuras detectadas en los Andes chilenos funcionaban prácticamente igual que los chacus peruanos. De hecho, muchas de estas formaciones podrían tener hasta 6.000 años de antigüedad, convirtiéndose en uno de los sistemas de caza mejor conservados en la actualidad.

«Tomando como caso de estudio la cuenca del río Camarones, esta investigación identifica asentamientos a pequeña escala e instalaciones de caza en zonas altas mediante datos de teledetección. Al considerar estos nuevos datos junto con relatos etnohistóricos, el autor propone que la recolección perduró hasta finales de la época colonial, posiblemente coexistiendo con comunidades de pastores y agropastores, lo que precipitó patrones de asentamiento dispersos», señala la investigación.

Lo más curioso de estas formaciones no es su número, ni siquiera su función, sino el lugar donde estaban construidas. Cada una de estas construcciones estaban situadas a más de 2.700 metros sobre el nivel del mar, en aquellas zonas donde se encontraban los rebaños de antaño. Asimismo, los investigadores también detectaron cerca de 800 refugios y campamentos en las distintas zonas, evidenciando que se trataba de una actividad de caza totalmente organizada.

De igual manera, este hallazgo también llamó la atención de los expertos dada la similitud que existía con otras trampas situadas a miles de kilómetros. Conocidas como «cometas del desierto», estas formaciones fueron utilizadas en países como Arabia Saudí, Jordania y Uzbekistán con un funcionamiento prácticamente similar. Se trataba de largas paredes que guiaban a los animales a una trampa, con un funcionamiento idéntico a las formaciones halladas en los Andes.