Imagen del vídeo compartido por 2wai
Ciencia
La polémica app que permite 'revivir' a tus familiares gracias a la IA: «Quizás sea contraproducente»
Este escenario, más propio de producciones televisivas como Black Mirror, ha supuesto un auténtico terremoto dadas las graves implicaciones éticas que supone
«La tecnología HoloAvatar puede dar vida a cualquier personaje ficticio, ya sea humano o animado. Disfruta sin problemas de una conexión única que te acerca a las historias y personajes que amas». De esta manera se presenta 2wai, la polémica aplicación capaz de recrear avatares de cualquier persona.
Este escenario, más propio de series como Black Mirror, ha supuesto un auténtico terremoto dadas las graves implicaciones éticas que supone. La startup, con sede en Los Ángeles, se define como «la primera red social de avatares humanos». Lógicamente, la parte más polémica de todas sus funciones es aquella relacionada con su posible utilización funeraria. La propia empresa detalla que esta aplicación no solo permite imitar la apariencia y voz de tus familiares fallecidos, sino que también puede compartir sus recuerdos.
Sin ir más lejos, en el vídeo promocional se puede ver a una familia charlando e interactuando con una persona de mayor edad a lo largo de algunas etapas de su vida.
«Con 2Wai, tres minutos pueden durar para siempre», resume el propio vídeo. De hecho, el cofundador de esta iniciativa, Calum Worthy, lanza la pregunta de «¿y si los seres queridos que hemos perdido pudieran formar parte de nuestro futuro?»
Como era de esperar, el anuncio ha sido recibido con multitud de críticas en las distintas redes sociales, con un gran número de comentarios negativos. Desgraciadamente, este tipo de iniciativas están a la orden del día, siendo un mercado cada vez más explorado por las gigantes tecnológicas. Sin ir más lejos, empresas como StoryFile, Eternos.Life u Only Virtual –entre otros– ya ofrecen servicios que incluyen conversaciones con chatbots generadas por IA con la voz del fallecido o solo con texto, es lo que ofrecen en diferentes grados.
En algunos casos es la persona quien prepara todo para dejar activo este servicio tras su muerte, pero también es posible que sean sus seres queridos quienes creen el bot.
Impacto psicológico y duelo
De igual manera, las implicaciones éticas y psicológicas que este tipo de tecnologías pueden tener son realmente peligrosas, más para una persona que se pueda encontrar en pleno duelo.
«A mí me suscita un razonamiento y es este: ¿está atrayendo a personas que están ya predispuestas a tener un duelo patológico o que están gestionando mal una pérdida? Esto puede ser una forma de agarrarse a esa etapa de negación que caracteriza el abordaje de la pérdida», señala a El Debate la psicóloga Ana Villarrubia.
En palabras de la experta, a pesar de que muchas personas pueden sentirse culpables por no recordar la sonrisa, la voz o incluso la forma de ser del familiar fallecido, este tipo de herramientas pueden conllevar una serie de riesgos que dificulten el ya complicado proceso de duelo.
Imagen de archivo de una familiar ante una sepultura en el cementerio
«Depende de la función que ese avatar cumpla. Para ella, el riesgo aparece cuando la herramienta deja de ser un apoyo puntual y se convierte en un sustituto emocional: imagínate que el avatar cumple una función sustitutiva… Eso indicaría que la persona lo está utilizando mal, de una forma patológica, porque el acompañamiento no lo puedes encontrar, aun cuando la función del duelo es enfrentarlas, levantar la pérdida y continuar con la resignificación de quien no está. Si habitualmente las personas que recurren a esto lo hacen en plena fase de duelo… quizás sea más contraproducente», detalla.
Tal como se puede ver en el vídeo promocional de 2wai, en un momento específico el avatar de la abuela fallecida es capaz de leer un cuento a su nieta antes de dormir, lo que podría conllevar mayores consecuencias para la pequeña: «Depende mucho de la función que cumpla. Si es para que te lea el cuento igual que me lo leían a mí todas las noches… claramente no estoy aceptando que eso no va a pasar. Si un niño pasara a depender de un avatar emocionalmente en su día a día sería...».
A esto hay que sumar que en España los derechos al honor, imagen, intimidad y protección de datos se extinguen con la muerte, pero la tutela de la memoria de los fallecidos corresponde a sus herederos. Por lo tanto, nos encontramos ante una serie desafíos éticos realmente complicados.
«No sé hasta qué punto estamos creando algo que la persona protagonista rechazaría de pleno. Eso también es importante. Yo sí les pediría (a las empresas) que le ofrecieran un consentimiento informado a la persona que recurren. Esto no es una sustitución… No se trata de que esto forme parte de tu vida, como si la pérdida no hubiera sucedido», concluye Villarrubia.