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Pulpo de la especie Haliphron atlanticus mientras se alimenta de una medusa

Pulpo de la especie Haliphron atlanticus mientras se alimenta de una medusaMBARI

Ciencia

Así es el «pulpo de siete brazos» que ha esquivado la mirada de los científicos durante siglos

Solamente ha conseguido ser documentado en cuatro ocasiones en las últimas décadas

En nuestro planeta habitan cerca de nueve millones de especies animales, según las principales estimaciones. A pesar de la existencia de toda esta fauna a lo largo de la geografía terrestre, la realidad es que la comunidad científica únicamente ha podido descubrir y catalogar a algo menos de un millón. Es decir, entre el 80 % y el 91 % de todas las especies animales continúan sin ser descubiertas, lo que significa que la gran mayoría de la vida en nuestro planeta es desconocida para la ciencia.

En este contexto, una especie prácticamente desconocida habría llamado la atención de los expertos dada su rareza y su dificultad para ser vista. En concreto, el Haliphron atlanticus –conocido popularmente como «pulpo de siete brazos»– puede presumir de ser uno de los cefalópodos más llamativos de la actualidad. En concreto, los restos de este pulpo fueron vistos recientemente en una playa de Escocia, dejando a los investigadores con más preguntas que respuestas.

Para hacernos una idea, en 2025 se ha conseguido ver a este animal solamente en dos ocasiones. En los últimos meses, científicos del Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI) consiguieron captar un ejemplar vivo a unos 700 metros de profundidad. Algo especialmente llamativo ya que H. atlanticus destaca por habitar en la penumbra oceánica. De hecho, se trata de la cuarta vez que los investigadores han conseguido documentar un hallazgo tras décadas de expediciones.

Pulpo de la especie Haliphron atlanticus mientras se alimenta de una medusa

Pulpo de la especie Haliphron atlanticus mientras se alimenta de una medusaMBARI

Tal como señaló la institución en un comunicado, su cámara 4K permitió grabar al animal sujetando una medusa Periphylla periphylla, señalando que este tipo de pulpo se alimenta de organismos gelatinosos.

«Puede que las medusas no sean muy nutritivas, pero son abundantes y proporcionan alimento a muchos gigantes oceánicos. El Haliphron atlanticus primero se alimenta de los tejidos de su campana y luego arrastra los tentáculos urticantes, probablemente reutilizándolos para defenderse como un extra para su comida», señalan desde MBARI.

De entre todas sus curiosidades, el H. atlanticus destaca por ser una de las especies más grandes –especialmente las hembras–, con una longitud estimada de hasta cuatro metros y un peso que puede alcanzar los 75 kilos. En lo que respecta a su nombre, este se debe al hecho de que uno de los tentáculos de los machos se encuentra enrollado en una bolsa debajo de su ojo derecho. Debido al tejido gelatinoso de esta especie, el brazo es fácilmente pasado por alto dando la apariencia de siete brazos. Sin embargo, como otros pulpos, en realidad tiene ocho.

Hembra de la especie Haliphron atlanticus

Hembra de la especie Haliphron atlanticusMBARI

Ante la rareza de los últimos avistamientos en lugares impropios para esta especie, los expertos señalan cómo la actividad humana estaría repercutiendo en los distintos ecosistemas marinos.

«La sobrepesca, la contaminación, la destrucción del hábitat y el cambio climático también amenazan la supervivencia de los animales de aguas profundas y sus ecosistemas. El trabajo del MBARI es fundamental para comprender cómo un océano cambiante afectará a los habitantes de las profundidades y qué pueden hacer las personas y las comunidades para proteger su futuro», concluye la institución.

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