El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) con una cápsula Orión
Ciencia
«Lo que están diciendo es una locura»: el aviso de varios expertos sobre el estado de la nave Orion
A escasos días de que tenga lugar el esperado lanzamiento de la misión lunar Artemis II, distintos exastronautas han señalado varios problemas en torno al escudo térmico de la cápsula
Una semana más, como mínimo. Las inusuales temperaturas de Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) obligaban a la NASA a posponer el ensayo general, previsto para este sábado. Ahora, con este cambio de última, habrá que esperar al lunes para realizar dicha prueba. Con el último cambio, la primera oportunidad potencial de lanzamiento no podrá realizarse el 6 o 7 de febrero, dado que debe pasar aproximadamente una semana entre el ensayo y el lanzamiento, motivo por el que la primera oportunidad potencial de lanzamiento no será antes del domingo 8 de febrero.
Este último cambio en la hoja de ruta de la NASA se une a una serie de avisos y recomendaciones de distintas personalidades sobre el posible mal estado de algunas partes del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave Orion.
En concreto, varios expertos mostraban sus dudas en las últimas semanas sobre la cápsula en la que viajarán los astronautas. Para ser más exactos, dicha preocupación oscila en torno al escudo térmico de la nave, una pieza diseñada para resistir las altas temperaturas que se alcanzan con el reingreso en la atmósfera terrestre. Las principales demandas de los expertos se centran en que el escudo térmico de cara a Artemis II es prácticamente similar al utilizado durante la primera misión del programa en el año 2022. En esta ocasión, el escudo regresó a la Tierra con daños inusuales en la superficie protectora.
Escudo térmico de la nave Orion tras la misión Artemis I
Los ingenieros determinaron que, cuando Orion regresaba de su misión sin tripulación alrededor de la Luna, los gases generados dentro del material ablativo exterior del escudo térmico, denominado Avcoat –utilizado ya en las misiones Apolo del siglo XX–, no pudieron ventilarse y disiparse como estaba previsto. Esto permitió que se acumulara presión y se produjeran grietas, lo que causó que parte del material carbonizado se desprendiera en varios lugares.
«Podríamos haber resuelto este problema hace mucho tiempo. En lugar de eso, siguen aplazándolo», detalló a la CNN Charlie Camarda, exastronauta de la NASA.
En esta línea también se mantiene Danny Olivas, exastronauta de la agencia que incluso llegó a integrar un equipo de revisión independiente, señalando que «este es un escudo térmico anormal»: «No hay duda al respecto: este no es el escudo térmico que la NASA querría proporcionar a sus astronautas».
La NASA sigue con su hoja de ruta
A pesar de que los avisos se han mantenido desde la misión Artemis I en 2022, la agencia ha continuado sin modificar su pensamiento.
El exadministrador de la agencia Bill Nelson defendió seguir adelante con la cápsula Orion y con el escudo térmico de cara a la misión de 2026 aunque, eso sí, aplicando ligeros cambios. La estrategia elegida por la NASA consistirá en una modificación de la trayectoria de reentrada en la atmósfera. ¿Esto qué supone? La modificación de la trayectoria de reentrada de la misión Artemis II consistirá en utilizar una trayectoria de reentrada «loft» (elevada) en lugar de la técnica de «salto» o entrada directa, para reducir la tensión térmica y el calor extremo sobre el escudo térmico de la cápsula Orion. Este cambio reduciría las condiciones que provocaron el daño en la misión Artemis I.
A pesar de que para especialistas como Camarda «lo que están diciendo es una locura», tanto la administradora asociada adjunta interina de la agencia, Lakiesha Hawkins, como el comandante de la misión, Reid Wiseman, han expresado su conformidad ante esta decisión.
«Si nos ceñimos a la nueva ruta de reentrada que la NASA ha planeado, este escudo térmico será seguro para volar», señaló Wiseman.
Finalmente, distintos expertos también señalaron problemas económicos y burocráticos en torno al desarrollo del programa Orion –con una inversión de más de 20.000 millones de dólares–, dadas las presiones que influyeron en la decisión final del proyecto.