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Ilustración que muestra a los astronautas de Artemis III trabajando en la LunaNASA

Ciencia

¿Por qué es tan importante el próximo viaje tripulado de la NASA a la Luna?

La misión Artemis II será el inicio de la vuelta del ser humano a la superficie lunar tras más de medio siglo de completo silencio, simbolizando la determinación de la NASA por avanzar hacia metas aún más lejanas

«El éxito envía un mensaje al mundo sobre qué más podemos lograr». Claro y conciso, así se mostró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, tras analizar los últimos problemas de combustible que ha experimentado el cohete de la misión Artemis II. Los recientes retrasos en su lanzamiento –previsto inicialmente para principios de febrero– son, en palabras del dirigente, un «desafío» que «no debería sorprendernos».

Más allá de los contratiempos técnicos y meteorológicos, habituales en esta clase de proyectos, la realidad es que nos encontramos a las puertas de una de las misiones espaciales más importantes en lo que a la historia de la humanidad se refiere. Artemis II será el inicio de la vuelta del ser humano a la superficie lunar tras más de medio siglo de completo silencio, simbolizando la determinación de la NASA por avanzar hacia metas aún más lejanas.

Durante décadas –una vez finalizado el programa Apolo en la segunda mitad del siglo XX–, la gran obsesión de Estados Unidos se centró en la vuelta al satélite, un objetivo que está ahora más cerca que nunca.

Tal como señaló la agencia en el año 2021, las misiones Artemis construirán una comunidad en la Luna, impulsando una nueva economía lunar e inspirando a una nueva generación, destacando que «regresar a la Luna es el siguiente paso natural en la exploración humana».

En este contexto, aunque se trata del primer viaje a nuestro satélite en medio siglo, la misión Artemis II no llegará a aterrizar en suelo lunar. La tripulación no solo será la primera tripulación en poner a prueba la nave espacial Orion de la NASA en el espacio: también llevará a cabo investigaciones científicas que darán forma a las futuras misiones al espacio profundo. Entre ellas, se incluye una investigación científica lunar mientras Orion vuela a unos 6.400 a 9.660 kilómetros (4.000 a 6.000 millas) de la superficie lunar.

Marte, en el horizonte

Una vez que Artemis II complete su cometido, el programa seguirá con una serie de objetivos diseñados no solo para volver a poner astronautas en la superficie lunar, sino para sentar las bases de una exploración lunar sostenible y futura exploración de Marte.

Mapa de la misión Artemis IINASA

En concreto, la próxima gran misión será Artemis III, prevista para 2027 –aunque algunos expertos ven 2028 como fecha más viable– y que tendrá el gran objetivo de realizar el primer alunizaje tripulado a la superficie lunar desde 1972, usando la nave Orion en órbita lunar y un módulo de alunizaje (Human Landing System) para llevar astronautas al polo sur lunar donde permanecerán varios días explorando y recogiendo muestras.

En líneas generales, cada misión del programa cumple un papel crítico. Mientras que Artemis I y II probaron el cohete SLS y la nave Orion, asegurando la seguridad de los vuelos tripulados y sirviendo de prueba para poner un pie en suelo lunar, misiones posteriores como Artemis IV en adelante buscarán construir la estación lunar Gateway y establecer una presencia sostenible en la Luna. Desde el punto de vista técnico y estratégico a largo plazo, todas las misiones son importantes, pero Artemis III es la que combina el mayor impacto histórico, social y simbólico.

Una vez el ser humano esté instalado en la estación lunar Gateway, el paso a Marte se antojará como la máxima prioridad. En palabras de Carlos García-Galán, ingeniero de la NASA y subdirector del programa lunar Gateway, en su entrevista a El Debate, un viaje a Marte dependerá más de una futura «revolución tecnológica» que acelere el calendario.

«A partir del 2040, yo creo que estamos trabajando en el diseño de las naves a Marte y en algún momento en los 2040 tendremos la posibilidad real de mandar humanos allí», señaló.

Una fecha que se antoja realmente optimista, teniendo en cuenta las extremas condiciones que hay en el planeta. Por ello, el experto vaticina: «La cosa de llevar humanos es muchísimo más complicada. Solo el hecho de llevarlos allí, yo creo que podríamos hacer una misión ahora de llevar humanos a la superficie. Lo difícil, yo creo, que es poder traerlos de vuelta. Y la NASA no va a embarcarse en un viaje de una sola pérdida».