Imagen de archivo de los científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas
Ciencia
El CNIO, en una nueva crisis interna mientras los empleados temen por su salario: «Nadie nos ha dicho si vamos a cobrar»
La renuncia del anterior gerente, José Manuel Bernabé, provocó que el Patronato apostara por Fernando Peláez (actual director científico) para llevar a cabo las funciones de gerencia
«Solo queremos hacer nuestro trabajo». Esa fue la principal consigna de los trabajadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) al ser preguntados por este periódico. Desgraciadamente, la realidad es que ahora mismo la institución contra el cáncer sigue protagonizando polémica tras polémica, siendo investigado por la Fiscalía Anticorrupción por una presunta trama de corrupción que está dilapidando el prestigio de uno de los centros oncológicos más laureados en el panorama científico mundial.
A esto hay que sumar la inestabilidad registrada en el cargo de la gerencia. La destitución de Juan Arroyo –presunto cabecilla de la trama– y la renuncia de José Manuel Bernabé a finales de febrero por un supuesto caso de acoso laboral ha dejado al centro prácticamente contra las cuerdas.
Sin posibilidad de llevar a cabo las correspondientes tareas administrativas –como la compra de material, la ampliación de los contratos o el pago de las nóminas–, desde el Patronato del CNIO –organismo del Gobierno en el centro– se apostó por Fernando Peláez, actual director científico, para llevar a cabo estas funciones.
Ante este escenario, el sindicato de los trabajadores CSIF pidió explicaciones la semana pasada al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dirigido por Diana Morant. En el escrito, al que tuvo acceso El Debate, CSIF solicitaba «que la información institucional relativa al CNIO sea comunicada directamente a los trabajadores antes de su difusión en los medios de comunicación», con el objetivo de saber qué pasará con el futuro del centro en lo que a las labores administrativas se refiere.
«Solicitamos información clara sobre el alcance de la delegación de firma atribuida al director científico, Fernando Peláez, mientras no exista gerente, especialmente en lo relativo a decisiones administrativas y económicas (contratos, compras o autorizaciones de pago), tampoco quedó claro el alcance», señala la misiva.
Sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas
Como respuesta a estas demandas, la científica española Carmen Guerra, número 2 de Mariano Barbacid en el Programa de Oncología Molecular del CNIO y presidenta del Comité de Empresa por CCOO –así como delegada sindical de este organismo– ha pedido a los trabajadores de la institución «no poner más presión» sobre el director científico en funciones ni sobre el ministerio que dirige Morant.
«El hecho de que todavía no haya respuesta a algunas preguntas no implica ni mala fe ni desinterés por el CNIO. Tampoco me parece adecuado trasladar preguntas que puedan sembrar dudas sobre determinados asuntos, como los salarios del personal. Por otro lado, ya se han trasladado a Costes de Personal la información sobre las dudas relativas al cálculo de la masa salarial, que incluye alguno de estos casos», señala el mensaje enviado a los trabajadores y al que ha podido acceder este periódico.
A pesar del mensaje compartido por Guerra, fuentes internas del centro han destacado a este periódico que, a día de hoy, no les han transmitido la información que hace referencia al cálculo de la masa salarial, poniendo en entredicho las palabras de la delegada sindical.
Los trabajadores, sin garantías
El mensaje de Guerra no ha terminado de calmar los ánimos de los trabajadores, sino todo lo contrario. Con las labores administrativas realizadas por el actual director científico –quién abandonará el cargo el próximo mes de mayo–, surge la duda de si finalmente los trabajadores recibirán sus nóminas de manera habitual.
«Estamos a día 17. Quedan diez días para que cobremos y nadie nos ha dicho con seguridad si vamos a cobrar o no», señalan varios trabajadores del CNIO.
De igual manera, los científicos señalan que la presión ejercida por CSIF es «lo oportuno y adecuado cuando no hay respuestas»: «Cuando nos digan que el 26 todo el mundo tiene su nómina nos callaremos. Hasta entonces, la presión es necesaria».
Más allá de no cobrar su respectivo salario, los trabajadores de la institución lanzan la siguiente pregunta: «Si mi jefe no cobra, ¿va a mantener el grupo? ¿o lo cerrará por falta de financiación?».
En resumidas cuentas, los trabajadores vuelven a ser las principales víctimas de una situación que no parece tener fin. Todo ello a tan solo dos meses de la llegada del nuevo director científico, Raúl Rabadán, quien se encontrará un panorama pocas veces visto en la ciencia española e internacional.