Imagen de archivo de la exhumación de una tumba en Huelva en 2013
Un estudio forense descarta el bulo de los bebés robados durante el franquismo en los hospitales españoles
Tal como señala la investigación realizada por genetistas forenses del Instituto Nacional de Toxicología, «los hallazgos de ADN en restos exhumados y biopsias hospitalarias de recién nacidos ponen en duda la conjetura, convertida en engaño, de 300.000 casos de bebés robados en España»
Durante décadas, la maquinaria mediática de la extrema izquierda utilizó el dolor y la desesperación de cientos de familias para señalar a la dictadura franquista en cuanto a los nacimientos registrados en nuestro país. En concreto, distintas asociaciones de víctimas, sindicatos, o incluso partidos políticos como Izquierda Unida llegaron a respaldar y promover campañas y proposiciones de ley para arrojar odio sobre los presuntos 300.000 bebés robados en España entre 1940 y 1990.
De igual manera, con la llegada de Unidas Podemos al Gobierno, se puso en marcha una obsesiva campaña con el objetivo de investigar las sustracciones de menores ocurridas durante la dictadura y la democracia. Junto al PSOE, impulsaron la Ley de Bebés Robados, para así esclarecer la verdad, garantizar justicia y reparación para las miles de familias afectadas. Sin embargo, el texto sigue sin ser aprobado definitivamente a pesar de la insistencia de las distintas asociaciones.
Y es que, tal como esgrimió la izquierda durante años, los robos comenzaron durante la Guerra Civil y el franquismo. Con un enfoque inicial en los hijos de familias con ideología republicana o de izquierdas, la práctica continuó y se extendió hasta bien entrada la democracia, a finales de los años 80 y principios de los 90, convirtiéndose en un negocio.
La gran pregunta es: ¿hubo una trama de bebés robados? Ahora, un siglo después, la ciencia ha arrojado la primera conclusión. En un estudio publicado en Forensic Science International: Genetics, realizado por genetistas forenses del Instituto Nacional de Toxicología (Intcf), se ha analizado las exhumaciones de recién nacidos presuntamente sustraídos en los hospitales de todo el país entre 1950 y 1990.
La conclusión de la investigación es clara: «Los hallazgos de ADN en restos exhumados y biopsias hospitalarias de recién nacidos descartan el 'secuestro de bebés' y ponen en duda la conjetura, convertida en engaño, de 300.000 casos de bebés robados en España».
«La mayoría de los casos investigados de presunto secuestro de recién nacidos en hospitales públicos, el análisis de ADN confirmó la muerte de los bebés, cuestionando la narrativa generalizada del secuestro sistemático de bebés», señala la investigación.
Labores de exhumación de los restos de un presunto niño robado en Alicante en el año 2013
En resumidas cuentas, el estudio desmiente el bulo que establecía en 300.000 el número total de bebés robados durante 50 años. Esta cifra fue documentada por primera vez por el abogado Enrique Vila –abogado del grupo de víctimas que ha solicitó a la Fiscalía General que investigara lo ocurrido– en el año 2011.
Estimó que el 15 % de las adopciones totales en España entre 1960 y 1989 se realizaron de forma irregular o ilegal, lo que arrojaba la cifra aproximada de 300.000 casos. Esto implicaría un robo sistemático de 27 bebés de manera diaria durante más de 30 años, lo que llevó a una psicosis colectiva plasmada tanto en la prensa internacional como en la gran pantalla. Y es que, el caso de los bebés robados en España supuso una inflexión tanto para nuestro país como para el resto del planeta. A lo largo de los años, medios reputados como BBC, Der Spiegel, o The Guardian, entre otros, se hicieron eco del drama de las familias españolas.
Noticia publicada por la BBC sobre los niños robados en España en el año 2011
De igual manera, las grandes productoras decidieron plasmar la historia en la gran pantalla, surgiendo productos como Niños robados, producida por Telecinco y publicada en 2013. En este caso se explicaba en dos episodios la historia de la supuesta trama de bebés robados durante la dictadura y años posteriores.
Además, el artículo explora la aplicación crucial de las pruebas de genealogía genética directa al consumidor en el caso de Inés Madrigal, que finalmente condujo a la identificación de su familia biológica a pesar de la falta de coincidencias en las bases de datos forenses de ADN tradicionales.