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Telaraña más grande del mundo, situada en la Cueva del Azufre

Imagen de archivo de una arañaSubterranean biology

Ciencia

Hallazgo único en España: descubren los restos de arañas inéditas que vivieron hace 300 millones de años

  • El hallazgo ha sido publicado recientemente en la revista científica PalZ

  • ​Los fósiles fueron localizados en dos cuencas carboníferas históricas: la de El Bierzo y la de Sabero–Valderrueda

Dos nuevos fósiles de trigonotárbidos, un orden extinto de arácnidos anterior a las arañas, han sido identificados en la comarca leonesa de El Bierzo y en el valle del río Valderrueda, en lo que supone un avance significativo para reconstruir la fauna que habitó los bosques tropicales del noroeste de la península ibérica hace unos 300 millones de años.

El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica PalZ, duplica el registro de este grupo en toda la península y apunta a que su aparente rareza hasta ahora respondía más a la falta de búsqueda específica que a una escasa presencia en aquellos ecosistemas.

Los fósiles fueron localizados en estratos del Gzheliense (Pennsylvaniense superior), correspondientes al final del Carbonífero, y proceden de dos cuencas carboníferas históricas: la de El Bierzo y la de Sabero–Valderrueda, ambas en la provincia de León.

Las piezas, descubiertas por el naturalista leonés José Vicente Casado y depositadas en los museos de Bembibre (León) y Álava, pertenecen al género extinto Aphantomartus, un grupo relativamente común en Europa central y Reino Unido, pero poco documentado en la península ibérica.

Uno de los ejemplares, recuperado en el municipio berciano de Santa Marina de Torre, conserva buena parte de la cara ventral del animal, con restos de patas, pedipalpos y parte del abdomen. Aunque la vista no permite una identificación completa, los investigadores lo adscriben a Aphantomartus sp.

El segundo fósil, hallado en el Vabneco o cuenca de Valderrueda, sí presenta rasgos suficientes para asignarlo a Aphantomartus areolatus, una especie descrita por primera vez en 1911 y ya documentada en León en los años ochenta.

Los trigonotárbidos, que se extinguieron en el Pérmico, se parecían superficialmente a las arañas, aunque carecían de glándulas productoras de seda y presentaban un abdomen segmentado cubierto por placas.

El ejemplar berciano conserva incluso una espina en la base de una de las patas posteriores, una estructura no descrita hasta ahora en este grupo y cuya función podría estar relacionada con el agarre de presas o con el comportamiento reproductivo.

Ilustración de arañas trigonotárbidos

Ilustración de arañas trigonotárbidosWikipedia

Ambos fósiles aparecieron estrechamente asociados a restos de plantas fósiles excelentemente preservadas, lo que permite reconstruir su hábitat con precisión.

Entre las especies vegetales presentes figuran Neuropteris ovata, Nemejcopteris eminaeformis, Polymorphopteris polymorpha o Cyperites bicarinatus, todas ellas típicas de ambientes pantanosos, lagunas efímeras y zonas de planicie de inundación.

La coexistencia de estos arácnidos con una fauna insectívora diversa —incluyendo protolibélulas, cucarachas primitivas y ortópteros ancestrales— sugiere que Aphantomartus pudo desempeñar un rol como pequeño depredador dentro de un ecosistema exuberante pero inestable, marcado por los cambios climáticos y tectónicos asociados al final de la era Paleozoica.

Hasta ahora solo se conocían dos registros de trigonotárbidos en la península ibérica: uno en León y otro en Portugal.

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