Las banderas de EE.UU. y China en la superficie de la Luna
Artemis II
La verdad sobre Artemis II y la cara oculta de la Luna: China se adelantó hace años
El país asiático puede presumir de ser hasta la fecha el único país que ha logrado aterrizar y operar naves en la cara oculta de la Luna
La reactivación del programa Artemis con la puesta en marcha de esta segunda misión ha dejado una cosa clara: la carrera espacial está más abierta que nunca. Sin ir más lejos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevaba el tono tras el sobrevuelo histórico de Artemis II alrededor de la Luna.
«Estados Unidos no tendrá rival en el espacio ni en nada de lo que estamos haciendo, y seguiremos liderando todo este camino hacia las estrellas, este increíble viaje hacia las estrellas», señaló el presidente momentos antes de preguntar a la tripulación sobre la experiencia.
El rover Yùtù 2 visto desde la Cháng’e 4 el día 11 de enero de 2019
Y es que a pesar del innegable éxito de Artemis II, siendo la primera vez que el ser humano observa de primera mano la cara oculta de la Luna, la realidad es que China puede presumir de ser hasta la fecha el único país que ha logrado aterrizar y operar naves en esta región. A finales de 2018, China lanzó la misión Chang'e 4, marcando un hito histórico al realizar el primer alunizaje suave en la cara oculta el 3 de enero de 2019, concretamente en el cráter Von Kármán.
Compuesta por un módulo de aterrizaje y el rover Yutu-2, la misión depende del satélite Queqiao para retransmitir comunicaciones a la Tierra, ya que la Luna bloquea las señales directas. Entre sus logros destacan el estudio de la composición del manto lunar, experimentos de radioastronomía en un entorno libre de interferencias terrestres y la realización del primer experimento biológico en otro mundo, logrando que una semilla de algodón germinara brevemente en la superficie lunar.
La sonda Chang’é 4 en la cara oculta de la Luna
Tan solo cinco años después, en 2024, el gigante asiático lanzó la misión Chang'e 6, convirtiéndose en la primera en la historia en recoger y traer muestras de la cara oculta a la Tierra. Las muestras, recogidas en la cuenca Polo Sur-Aitken, son fundamentales para entender por qué las dos caras de la Luna son tan diferentes.
A esto hay que añadir misiones ambiciosas preparadas para el final de la década, como Chang'e 7 y 8 programadas para mediados de 2026 y 2029, respectivamente. A esto hay que añadir la misión clave de 2030, año en el que China planea enviar a sus primeros astronautas a la superficie lunar y establecer una Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) en colaboración con otros países.