Plataforma LC-36 del complejo espacial de la NASA tras la explosión del cohete de Blue Origin
Ciencia
Los restos del cohete de Blue Origin podrían llegar a la costa en los próximos días: «No lo toquen ni se acerquen»
La explosión, que destruyó por completo la plataforma Launch Complex 36 del complejo espacial, se pudo ver a decenas de kilómetros de distancia
«Aún es pronto para determinar la causa raíz, pero ya estamos trabajando para averiguarla. Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haga falta y volveremos a volar. Merece la pena». De esta manera compartía Jeff Bezos, dueño de Blue Origin, la destrucción de su cohete New Glenn en Cabo Cañaveral (EE.UU.).
A falta del comunicado oficial, la explicación más lógica de esta «anomalía» sería consecuencia de un fallo de los distintos motores BE-4 del New Glenn., siendo la fatiga de materiales una de las claves. Estos se encendieron a máxima potencia mientras el vehículo permanecía completamente sujeto a la plataforma. Aunque no se ha vinculado directamente con este estallido, el cohete ya acumulaba problemas previos en sus motores. Tenemos que retroceder al pasado 19 de abril, cuando el cohete New Glenn colocó carga útil –el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile– en una órbita incorrecta, provocando una investigación por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés).
Momento de la explosión del New Glenn de Blue Origin
La explosión, que destruyó por completo la plataforma Launch Complex 36 del complejo espacial, se pudo ver a decenas de kilómetros de distancia. El brutal desenlace también conllevó que cientos de objetos del cohete salieran disparados, motivo por el que Blue Origin ha advertido sobre ello.
«Es posible que los restos de la reciente anomalía de fuego lleguen a la costa en los próximos días o semanas. Si encuentra algún resto, no lo toquen ni se acerquen por su seguridad. Por favor, informe de la ubicación inmediatamente», detalla el comunicado.
Por su parte, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha señalado que colaborarán «para llevar a cabo una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar el impacto a corto plazo en las misiones y reanudar los lanzamientos de cohetes».
Blue Origin desarrolla el cohete New Glenn desde hace casi una década con el objetivo de competir en el mercado de lanzamientos pesados, dominado por SpaceX, empresa de Elon Musk, cuyos vehículos Falcon y Starship lideran actualmente las misiones comerciales y gubernamentales en Estados Unidos.