Diamante en bruto de 158,20 quilates fue descubierto en Diavik
Ciencia
La comunidad científica, sorprendida por el hallazgo de un diamante único en el Ártico canadiense: «Es un milagro»
El hallazgo tuvo lugar en una de las zonas más remotas y frías del planeta
La mina de diamantes de Diavik (Canadá) fue una de las obras de ingenierías más complejas en esta zona del planeta. Tras ser descubiertos los primeros depósitos de kimberlita en el año 1992, esta mina situada a unos 200 kilómetros del Círculo Polar Ártico fue considerada una de las localizaciones más llamativas en el panorama internacional tras confirmarse la presencia de diamantes en una de las zonas más remotas y frías del planeta.
La construcción de la mina comenzó en torno al año 2000 y fue una obra de ingeniería realmente compleja, ya que se encuentra en una isla de 20 kilómetros cuadrados dentro del lago de Gras –informalmente llamada East Island–. Para poder extraer los minerales, se pusieron en marcha enormes diques para aislar el agua y permitieran la explotación tanto a cielo abierto como de manera subterránea. La producción comercial arrancó tan solo tres años después, convirtiéndose así en una de las minas de diamantes más importantes de Canadá y de la Tierra.
Mina de diamantes de Diavik
Con el tiempo, los yacimientos superficiales se fueron agotando y la mina pasó a explotación subterránea. Ahora, tras más de dos décadas de actividad, Diavik entró en su fase final de producción y cierre –que tuvo lugar a principios de este mismo año–, dando lugar a un proceso de restauración ambiental del área tras extraer en total más de 150 millones de quilates.
Antes de este proceso de cierre, hace escasos meses la compañía Rio Tinto –una de las mayores compañías mineras del mundo–, desenterró uno de los diamantes amarillos de calidad gema más grandes jamás descubiertos en la mina.
Mina de diamantes de Diavik
En concreto, este diamante de peculiar color amarillo, tiene 158,20 quilates, con un valor que podría ascender hasta los millones de dólares. De hecho, se trata de uno de los los únicos cinco diamantes amarillos de más de 100 quilates que se han encontrado en Diavik en sus dos décadas de historia. Y es que aunque la producción de Diavik consiste principalmente en diamantes blancos de calidad gema, menos del 1 % de su producción corresponde a diamantes amarillos raros.
«Este diamante canadiense natural, con dos mil millones de años de antigüedad, es un milagro de la naturaleza y un testimonio de la habilidad y la fortaleza de todos los hombres y mujeres que trabajan en el desafiante entorno subártico de Diavik», señaló Matt Breen, director de operaciones de Diavik Diamond Mines.
Por su parte, Patrick Coppens, director general de ventas y marketing del negocio de diamantes de Rio Tinto, declaró: «La belleza y la pureza de los diamantes Diavik siguen despertando pasiones en todos los que los contemplan, y esperamos seguir de cerca la trayectoria de este diamante tan especial».