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Imagen de un satélite en órbita

Imagen de un satélite en órbitaAVA-ASAJA

Google logra ejecutar la IA en órbita para escribir un poema: el primer paso para tener centros de datos espaciales

Supone la primera respuesta de una IA generada por un chip de un centro de datos en el espacio y la primera señal de vida que se logra ejecutar en estos términos hasta ahora

Hemos incorporado la Inteligencia Artificial (IA) en nuestra rutina, utilizándola para realizar tareas cotidianas como resolver una duda o traducir un texto escrito en otro idioma. Utilizamos a este nuevo aliado desde el móvil, ordenador o tablet, sin pensar en ningún momento la cantidad de recursos informáticos que se utilicen para hacer posible su respuesta. Y a pesar de la cantidad de infraestructura física, energía y refrigeración que se necesita para que funcione, en las últimas horas se ha dado un paso de grandes dimensiones para que se pueda usar incluso en el espacio, lejos de la tierra.

El satélite experimental de Google ha ejecutado un modelo de IA en el espacio y ha enviado como respuesta a la tierra un haiku –un poema breve de origen japonés y que suele estar compuesto por tres versos– estando en órbita, lo que supondría la primera respuesta de una IA generada por un chip de un centro de datos en el espacio y la primera señal de vida que se logra ejecutar en estos términos hasta ahora.

Se trata de un gesto simbólico, un mensaje de «Hola, mundo» desde el espacio. Pero detrás de esta respuesta se encuentra el objetivo de poder llevar centros de datos de IA a la órbita para alimentarlos con energía solar directa. Así lo asegura Travis Beals, director sénior de Google, en el blog de Google Research, que y lo recoge también The Next Web.

¿Qué es lo que ha hecho el satélite?

El satélite de Google ha recibido una orden desde la tierra, lo ha procesado con un modelo de IA a bordo y ha devuelto el resultado de vuelta. Durante un misión desde una estación terrestre, el equipo envió a Gemma 4, un modelo abierto de Google, el cometido de escribir un haiku sobre lo que significaría estar en el espacio. La respuesta del satélite llegó cuando se encontraba sobrevolando Svalbard, un archipiélago situado en Noruega.

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Imagen de archivo de un chipJunta de Andalucía

El poema, traducido del inglés, decía lo siguiente: «La esfera azul ahí abajo. Los datos fluyen con silenciosa elegancia. La luz de las estrellas alimenta mi núcleo». Más allá del poema en sí, lo esencial era comprobar que el sistema podía procesar la petición en órbita y devolver el resultado a Tierra. Después, el equipo probó órdenes para que el satélite informara sobre el estado de sus propios sistemas. «Sus chips se han ganado oficialmente sus alas espaciales», señala Travis Beals.

El satélite lleva cuatro chips TPU de Google y genera hasta un kilovatio de potencia, lo que obliga a utilizar solo un TPU a la vez, durante cerca de 20 minutos, según informa The Next Web. Omar Sanseviero, que trabaja en Gemma dentro de Google DeepMind, apuntó en X que el modelo corrió con energía solar almacenada

¿Por qué busca Google colocar centros de datos en el espacio?

La gran empresa tecnológica quiere poner centros de datos en el espacio porque el sol órbita sin interrupciones y sin consumir suelo o agua. El objetivo del satélite Suncatcher es alimentar la computación de IA con paneles solares que, fue de la órbita adecuada y de la atmósfera, reciben luz de forma continuada. Se trata de una respuesta a un problema que cada vez detectan más los físicos: los centros de datos de la Tierra consumen cada vez más agua, territorio y electricidad, lo que los lleva al límite.

Pero esta misión no es exclusiva de Google. Cabe recordar que el pasado mes de agosto la empresa Starcloud recaudó logró recaudar 250 millones –el equivalente a 224 millones de euros– con el objetivo de construir centros de datos en órbita con GPU –Unidad de Procesamiento Gráfico, por sus siglas en inglés–.

Google ya firma en tierra contratos de energía enormes para la IA, como el mayor acuerdo que alcanzó a nivel nuclear de la historia tecnológica: 890 megavatios con Constellation Energy. La órbita sería una salida para crear centros de datos en el espacio y así aliviar el cuello de botella que se está formando en la Tierra en torno a este asunto.

¿Qué hace falta para que la IA escriba algo más que un poema desde el espacio?

El siguiente paso de Google es probar cómo se comportan los chips TPU bajo el calentamiento que genera su funcionamiento y la radiación en órbita. Y es que la radicación puede alterar bits en la memoria, aunque, tras varias pruebas realizadas en la Tierra por parte de Google, eso afecta menos a la hora de ejecutar modelos que a entrenarlos.

Satélite Starshield

Imagen de archivo de un satélite StarshieldSpaceX

Y es que las condiciones que afrontan los centros de datos terrestres son distintos a los que podrían afrontar estando en el espacio. Aunque parezca que el frío puede facilitar la refrigeración, en el vacío no hay aire que transporte el calor generado por los procesadores. Por este motivo, Google investiga poner en funcionamiento sistemas con conductos térmicos y radiadores y que ya ha llegado a probar en cámaras de vacío. A esto hay que sumar la radicación espacial, que puede alterar el funcionamiento de los circuitos y frente a la que también ha realizado pruebas terrestres. Se tiene que comprobar también cómo responde su hardware durante periodos prolongados y si los costes de desplegarlo resultan asumibles.

En caso de que los chips puedan resistir, Google planearía lanzar en 2027 dos satélites conectados entre sí para poder generar más potencia y probar enlaces láser entre ambos, una técnica de la que ya se tiene constancia gracias al primer enlace láser bidireccional Tierra-Luna que estableció China.

El plan también depende de que SpaceX consiga que su cohete Starship sea totalmente reutilizable una vez haya terminado su misión espacial, ya que los lanzamientos baratos favorecerían a que Google pudiera llevar a cabo su siguiente paso. La propia SpaceX, según The Next Web, ha dicho a sus inversores que sus centros de datos orbitales quizá nunca funcionen.

La primera prueba de Google no implica que un centro de datos espacial sea viable. Pero si que confirma algo más significativo: que una de las piezas fundamentales de un hipotético centro de datos en el espacio ha sido capaz de responder desde la órbita hacia la Tierra.

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