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16 de junio de 2024

Kevin Costner atiende a los medios en el Festival de Cannes

Kevin Costner atiende a los medios en el Festival de CannesEFE

Cine

Kevin Costner: «Me han pagado mucho por hacer cine y ahora tengo que poner dinero para hacerlo»

El actor y director recibió la ovación del Festival de Cannes, donde ha presentado la primera parte de Horizon, una saga americana, en la que ha invertido buena parte de su patrimonio

Kevin Costner es un seductor nato y hoy lo demostró en Cannes, donde fue encantador, divertido y honesto con los periodistas a los que presentaba la primera parte de Horizon, una saga americana. «Me han pagado poco por hacer cine, me han pagado mucho y ahora tengo que poner mi dinero para hacerlo».

Porque el actor ha hipotecado sus cuatro casas para cumplir el sueño de esta gran odisea sobre la conquista del Oeste americano, que espera que tenga cuatro partes. Ya ha hecho la dos primeras y está tratando de hacer la tercera.

Entre bromas señaló que quería venir al festival porque es un sitio para ver cine con la mente abierta pero también para buscar financiación.

«¿Algún billonario en esta sala o en los yates de fuera que quiera financiar mis películas?», preguntó Kevin Costner entre las risas de los periodistas, antes de agregar: «Estoy solo en esto».

«He tenido suerte en mi vida. Tengo casas, tierras, que son importantes para mí, pero no necesito cuatro casas y he decido arriesgar esas casas para hacer mi película (...) yo quiero vivir ahí con mis hijos, pero ellos tienen que vivir sus vidas. Si no me equivoco con esto, seguiremos teniendo las cuatro casas, si no, tendrán que buscarse la vida», afirmó con una sonrisa.

Un proyecto muy personal para el actor, que le ha hecho ponerse de nuevo detrás de la cámara veinte años después de Open Range, que también presentó en Cannes en 2003.

En la primera parte de Horizon, que se proyectó fuera de competición en el festival, cuenta varias historias que se desarrollan a finales del siglo XIX en diversas partes del oeste de Estados Unidos, que se van cruzando.

Casi tres horas de metraje que parecen el piloto de una serie de televisión en la que se van presentando poco a poco los personajes: una mujer (Sienna Miller) y su hija que pierden a su marido e hijo en un ataque de los apaches; otra mujer (Jenna Malone) que trata de matar al padre de su hijo y en cuyo caso se ve implicado un vaquero (Costner) o un soldado (Sam Worthington) que ayuda a los nuevos colonos.

Son solo algunas de las historias de esta película con espíritu de fresco histórico y en la que Costner ha buscado de forma expresa que tuviera el sabor y el color de los westerns clásicos.

«No sé por qué me cuesta tanto que la gente crea en la película que quería hacer. No creo que la mía sea mejor que las demás pero tampoco que las de los demás sean mejores que las mías», explicó.

«Creo firmemente que cuando esta película llegue a las salas, en la oscuridad, cuando se levante la cortina, la magia comenzará», dijo el actor.

Pero también quiso quitarle importancia a esa lucha por conseguir culminar su proyecto. «Este es mi trabajo, es duro, pero es parte de mi viaje».

Es la parte pública de su vida, ser actor y famoso. «Es la forma en la que me veis, pero no es como yo soy. Tengo hijos, algunos aún estudiantes, otros mayores, soy como cualquier otro padre que se preocupa por ellos y que graba sus actuaciones» en el colegio.

Su familia salió muchas veces a colación en la rueda de prensa, como cuando recordó el estreno de gala anoche de su película, en el que estuvo acompañado por cinco de sus siete hijos, uno de los cuales tiene un pequeño papel en la primera entrega de Horizon.

«Espero que todos vosotros, alguna vez en vuestra vida, tengáis un sentimiento como el que yo sentí anoche», dijo el actor, que acabó llorando cuando los asistentes a la proyección se pusieron en pie para ovacionarle a él y al resto del equipo del filme.

Costner aseguró que ha hecho «exactamente» la película que quería. Un wéstern, que es un tipo de historia «terriblemente complicado» porque era una época en la que gente hablaba diferentes idiomas, no había leyes, armas por todas partes.

Una época en la que el Oeste americano era visto como una especie de Jardín del Edén desde una Europa llena de guerras y la gente lo arriesgaba todo para llegar a un sitio «que no tenía ni un nombre, que era como un mito».

Aunque también hizo hincapié en los problemas que aún arrastra Estados Unidos desde esa época. «Hemos destruido como 500 culturas, tuvimos la esclavitud y aún no nos hemos recuperado de eso»

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