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Russell Crowe en la película Master and Commander

Russell Crowe protagonizó la película Master and CommanderGTRES

Cine

'Master and Commander', la película de Russell Crowe y su odisea de rodaje

Es una de las películas más destacadas del actor, entre el cine bélico y el de aventuras

En 2003, un Russell Crowe de casi 40 años, estaba en la cresta de la ola. En los tres años anteriores había ganado un Oscar por Gladiator y había estado nominado en dos ocasiones más. Era uno de los actores más rentables del mundo.

Por eso, cuando Tom Rotham, productor de la 20th Century Fox, decide poner en marcha al fin la película Master and Commander: Al otro lado del mundo, basada en uno de los libros escritos por Patrick O’Brian sobre las aventuras del capitán Jack Aubrey, pensó directamente en él.

Tras el sí del actor, que percibió 20 millones de dólares por el papel, la productora le ofreció el proyecto a Peter Weir. El director australiano había hecho las enormes Gallipoli o El año que vivimos peligrosamente con la misma maestría que las más dramáticas e íntimas El club de los poetas muertos y El show de Truman, por no hablar del magnífico thriller Único testigo. El guion que le presentaron tenía grandeza visual por las batallas marítimas, un desarrollo interesante del personaje protagonista y una persecución entre buques al más puro estilo cine de espías. Perfecto para él.

El director, sin embargo, puso como condición el poder rodar con el mayor realismo posible. Ello pasaba por fabricar una réplica de la fragata HMS Surprise que poder destruir a gusto en las batallas navales que se rodarían en los mismos tanques de agua que Titanic; hacer dos miniaturas a escala de los barcos para los planos aéreos; y tener a su disposición otra fragata, casi idéntica a la famosa y bicentenaria Rose, para poder rodar en alta mar a la antigua usanza. Y así se hizo.

La película está ambientada en 1805 cuando «Napoléon es dueño de Europa» y «sólo la Armada Británica se le resiste», como dicen sus intertítulos iniciales. En ese contexto en que «los océanos son campos de batalla», la HSM Surprise -28 cañones, 197 almas-, en la costa norte de Brasil, recibe las órdenes de interceptar al barco corsario francés Acheron, buque insignia de la armada francesa, con el fin de hundirlo, quemarlo o apresarlo. Su capitán Jack Aubrey, un líder firme, pero querido por sus hombres, emprenderá entonces una persecución sin cuartel por los mares del Sur para alcanzar a su enemigo.

Hicieron falta 150 millones de dólares de presupuesto para que el director australiano llevase a cabo la película tal y como había exigido por contrato. Para empezar, gracias a un maravilloso equipo de producción, Master and Commander logró ser el primer largometraje de ficción rodado en las islas Galápagos, pero el gobierno de Ecuador puso unas exigencias en cuanto a las horas del día que se podía rodar y el número de personas que podía haber en cada toma que alargó en varias semanas el rodaje. Aunque todo compensó.

Por otro lado, Weir exigió a sus intérpretes vivir aislados durante el rodaje, los actores que hacían de oficiales con los oficiales y los de marineros con los marineros. Además de asesores navales e históricos y un concienzudo plan de rodaje que pasaba porque los actores tomaran una dieta similar a la de los oficiales y marineros de hace dos siglos, estos aprendieron a trepar por la botavara del buque y a manejar materiales náuticos porque Weir quería utilizar el menor número posible de extras, como así fue. Y todo ello se aderezó con un Russell Crowe absolutamente entregado al proyecto. El actor neozelandés tomó clases de violín para ser él mismo quien interpretase las escenas en que toca junto al actor Paul Bettany y el director se ocupó de registrar la música de sus instrumentos en directo, aunque finalmente no se pudo utilizar en el montaje definitivo.

El actor James D'Arcy, que interpreta al teniente Thomas Pullings, segundo al mando de la HMS Surprise, diría que en la escena en la que ambos personajes están apostados sobre la vela mayor, él quiso rodarla con arneses que serían borrados digitalmente tras lo que el protagonista le miró como si estuviera loco diciéndole «quítatelo ya».

Estrenada en noviembre de 2003, Master and Commander estuvo nominada a diez premios Oscars incluyendo mejor película, director, diseño de producción y montaje, pero no pudo competir contra El señor de los anillos: El retorno del rey de aquel año y finalmente se llevó el Oscar a la mejor edición de sonido y a la mejor fotografía. Sin embargo, no fue un éxito de taquilla. Si bien recaudó 215 millones de dólares, eso apenas permitió a la compañía sacar beneficios ante un presupuesto de 150, razón por la cual Master and Commander, que tiene un final apasionante y completamente abierto, no se convirtió en una saga.

Russell Crowe y Peter Weir, sin embargo, nunca han cerrado la puerta a la posibilidad de volver sobre una historia y unos personajes soberbios, unas de esas raras avis que de tanto en tanto aparecen en las salas recordándonos por qué el cine de aventuras sigue siendo el más entretenido de cuantos géneros se han hecho y por qué, dentro de él, las marítimas siguen siendo el mayor ejemplo de aventura absoluta. De cine total.

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