Fundado en 1910
Meryl Streep, actriz

Meryl Streep, actrizGTRES

Cine

Meryl Streep carga contra Scorsese: «Ojalá se interesara por un personaje femenino... No sé si viviré tanto»

Un encuentro entre ambos sería un regalo para los cinéfilos. Por ahora, queda como un sueño cinéfilo, alimentado por una frase mordaz y una pregunta que flota en el aire: ¿Qué película podría nacer si Martin Scorsese, por una vez, decidiera que Meryl Streep es su protagonista?

En el Olimpo del cine contemporáneo, pocos nombres despiertan tanta unanimidad crítica como Meryl Streep (n. 1949) y Martin Scorsese (n. 1942). La primera, considerada por muchos la actriz más versátil y premiada de su generación, ostenta tres premios Óscar (por Kramer contra Kramer, La decisión de Sophie y La dama de hierro) y un récord absoluto de 21 nominaciones a la estatuilla. Su carrera, marcada por una amplitud de registros inusual, va desde el drama histórico hasta la sátira contemporánea, siempre con una precisión interpretativa casi quirúrgica.

El segundo, maestro del montaje y la narrativa visual, es autor de algunos de los títulos más influyentes del cine moderno —Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980), Uno de los nuestros (1990), El lobo de Wall Street (2013)— y ganador del Óscar a la mejor dirección por Infiltrados (2006). Con 81 años, Scorsese sigue rodando con energía infatigable, como lo demuestra su más reciente Killers of the Flower Moon (2023).

A pesar de haber ascendido casi en paralelo en la industria, sus caminos creativos nunca se han cruzado. Un hecho curioso si se considera que Streep ha trabajado con muchos de los actores fetiche del cineasta neoyorquino: Robert De Niro (Enamorarse, El francotirador), Leonardo DiCaprio (Marvin’s Room, No mires arriba) o Harvey Keitel (La puerta del cielo).

En una entrevista concedida a The Talks, Streep respondió, sin rodeos, a la pregunta de si existía algún director con el que aún soñara trabajar: «Sí, me encantaría que Martin Scorsese se interesara por un personaje femenino de vez en cuando. Pero no sé si viviré tanto». La ironía de la frase oculta un reproche profundo: la ausencia sistemática de protagonistas femeninas en el corpus cinematográfico de Scorsese.

El propio Scorsese ante la cuestión

El realizador no ha esquivado del todo este tema. En varias ocasiones, ha respondido con franqueza:

«¿Se supone que debo centrarme en historias femeninas? Si la historia no lo requiere, entonces es una pérdida de tiempo para todos. Pero si la historia exige una protagonista femenina, ¿por qué no?». No es una postura de rechazo a la mujer como personaje, sino la defensa de una coherencia temática: Él filma lo que le obsesiona, y esas obsesiones han girado —casi siempre— en torno a figuras masculinas inmersas en sistemas de poder, crimen, fe o redención.

Cate Blanchett en El aviador (2004)

Cate Blanchett en El aviador (2004)

El último gran papel protagonista femenino en su cine se remonta a Liza Minnelli en New York, New York (1977), un musical en el que compartía cartel con Robert De Niro. Tres años antes, había dirigido Alicia ya no vive aquí (1974), una rara excepción en su trayectoria: drama intimista con Ellen Burstyn al frente, cuyo trabajo le valió el Óscar a mejor actriz. Desde entonces, las mujeres en su cine han sido potentes pero laterales: Sharon Stone en Casino (1995), cuya Ginger McKenna es uno de los retratos más complejos de la década; Cate Blanchett interpretando a Katharine Hepburn en El aviador (2004); o la reciente Lily Gladstone en Killers of the Flower Moon, cuyo papel de Mollie Burkhart aporta un contrapunto de gravedad moral frente al universo de corrupción masculina. El patrón, sin embargo, es claro: son personajes que iluminan o contrastan al protagonista masculino, pero rara vez lo sustituyen en el centro de la narración.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas