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Fotograma de Recién nacidas

Crítica de cine

'Recién nacidas', la película que cuenta cinco historias de maternidad con dolor y esperanza

Los hermanos Dardenne dirigen una lección conmovedora y realista sobre la maternidad adolescente

Los hermanos Dardenne no suelen decepcionar. La mirada de su cine social se entronca con la tradición humanista europea del británico Ken Loach, del francés Robert Guediguian o del finlandés Aki Kaurismaki. Una mirada que supera sus raíces ideológicas para centrarse en el ser humano, sin etiquetas, prejuicios o recetas. Si de los autores citados, quizá sea Loach el más moralizante o moralista –aunque cada vez menos–, los Dardenne en esta película huyen de cualquier respuesta prefabricada y dejan a sus personajes y al espectador en la ribera de una sana incertidumbre.

La película nos cuenta cinco historias en paralelo. La de sendas jóvenes que viven en un centro materno-infantil al ser menores embarazadas o madres solteras en situación de vulnerabilidad o desamparo. Las circunstancias de cada una son muy diferentes, así como sus proyectos vitales de futuro.

Ariane (Janaina Halloy) es la madre de Lili, pero quiere dar a su hija en acogida porque se siente incapaz de afrontar su maternidad. Sin embargo, la madre de Ariane –alcohólica y mujer maltratada– se niega a que su nieta vaya a una familia ajena.

Jessica (Babette Verbeek) está embarazada y su gran trauma es que no conoce a su madre, que la abandonó al poco de nacer. Ha hecho gestiones para citarse con ella y preguntarle que por qué la abandonó, pero parece que la mujer no está mucho por la labor de encontrarse con ella.

Perla (Lucie Laruelle) es de origen africano, es la madre de Noe y es una chica religiosa. Su deseo es formar una familia con el padre de Noe, un joven delincuente y egoísta, y al que la idea no le motiva para nada. Naïma (Samia Hilmi) es una árabe musulmana, que en un principio pensó dar su hijo en adopción, pero al ver que su familia no la repudiaba decidió quedárselo, y ya está buscando un piso para independizarse.

Fotograma de Recién nacidas

Por último, Julie (Elsa Houben) –que es la madre de Mia- ha superado su drogadicción, pero está llena de pánico, de miedo a recaer y con ataques de ansiedad. Su ideal es casarse con su novio, Dylan, un buen chico que también superó su adicción años atrás.

La película describe el camino que hace cada una durante unos meses. Un camino que quiere ser de maduración, de incorporación a la vida adulta, al mundo laboral y a la independencia. En esta senda de aprendizaje cada una va a su ritmo y tiene sus propios frenos y dificultades. Cuentan siempre con la ayuda de las trabajadoras sociales del centro, con la solidaridad entre ellas, y con la familia –que a veces aporta constructivamente y a veces no–.

Dado que todas vienen de un pasado tremendamente dañino, los planteamientos educativos del centro pueden parecer muy duros, pero en realidad son adecuados y realistas porque con la maternidad no se juega. Se nota que los hermanos Dardenne se han documentado bien sobre ese mundo y sus traumas y perfiles psicológicos más frecuentes.

La puesta en escena es muy invisible, casi como un documental, aunque las actrices no son chicas reales de centros de menores. También recuerda a Pequeñas valientes (Julie Lerat-Gersant, 2022). Una película conmovedora, interesante, realista y esperanzada.