Dumbo se estrenó en 1941
Cine
Las razones por las que hoy 'Dumbo' jamás se habría realizado
Una de las películas más entrañables de Disney ha sido objeto de severas críticas
En 1941, Walt Disney estrenaba su cuarta película sin demasiada expectación. La primera, Blancanieves y los siete enanitos (1937), había sido un éxito total, pero Pinocho (1940) no cumplió las expectativas de los estudios y Fantasía (1940) fue un fracaso. La primera por el cierre del mercado europeo durante la Segunda Guerra Mundial y, la segunda, porque fue muy incomprendida.
Endeudado y ante la necesidad de sacar una película barata y rápida de realizar, el cineasta decide adaptar el pequeño libro infantil de Helen Aberson e ilustrado por Harold Pearl que conjugaba dos ideas a priori encantadoras, un elefante con orejas enormes y un circo. Encargó a los guionistas Joe Grant y Dick Huemer un proyecto sencillo, que fuera barato de desarrollar y con potencial comercial suficiente como para revitalizar a la compañía.
Pero el proyecto no empezó bien. Entre 1940 y 1941 se produjo huelga de dibujantes y animadores en la compañía que buscaban aumento y equiparación salarial. Walt Disney, muy afectado, logró sacar adelante la película con un equipo reducido de ilustradores conformado por Ward Kimball, Milt Kahl y Bill Tytla que hicieron de la necesidad virtud, pues, por falta de tiempo y presupuesto, renunciaron a trabajar de manera más precisa los paisajes e hicieron un uso más plano del color y de algunos personajes. Paradójicamente, el resultado fue una película con un tono único que enfatizaba el tono emocional, tierno y, sobre todo, esperanzador de la historia.
En menos de un año, la película estaba ya en los cines. Un hito también insólito, pues sus 64 minutos lograron realizarse, doblarse y distribuirse en un tiempo récord. El resultado fue un filme que conmovió inmediatamente al público que la elevó al puesto número 8 de la taquilla de Estados Unidos del año en que se estrenaron Qué verde era mi valle, Ciudadano Kane, El halcón maltés e Historias de Filadelfia.
La película empieza con una cigüeña dejando un bebé a los pies de su madre, una elefanta que vive y trabaja en un circo, pero el pequeño tiene unas orejas enormes y es objeto de mofa de todo el mundo. Separado de su madre y ridiculizado, un simpático ratón le animará a convertirse en una estrella circense convirtiendo sus orejas en su mejor baza para alcanzar la fama y volver junto a su madre.
Tierna en ocasiones y oscura en otras, Dumbo es una delicia dentro de los clásicos más clásicos de la factoría. Por eso, quizá, sorprende tanto el hecho de saber que hoy, 84 años después, habría imposible realizarla porque no son pocos los temas o elementos visuales que se considerarían controvertidos y problemáticos.
Para empezar, el espacio físico de la película, un circo itinerante donde los animales son utilizados como espectáculo y sufren un trato abusivo. Muchos considerarían también hoy inaceptable una película familiar donde aparezca una suerte de explotación animal que, además, se hace extensa también a los operarios del circo que trabajan en condiciones laborales muy precarias y abusivas. Esto, más adelante, se leyó como una metáfora de la explotación de la clase trabajadora en el momento en que la compañía de Disney pasaba por su propia huelga. Temas importantes, sin duda, que hoy no se verían en una película infantil.
El propio Dumbo sería hoy impensable. Un niño de cuyos atributos físicos se mofan los demás, por un lado, y que son utilizados como espectáculo de feria, por el otro. Pero, además, Dumbo se emborracha y tiene un sueño surrealista fruto de esa embriaguez que se aproxima, pasmosamente, a los efectos de las drogas. Y, como en todas las películas de los años 30 y 40, muchos personajes fuman, algo sobre lo que, en muchas plataformas, ya se advierte.
El pequeño animal, además, sufre el aislamiento y el dolor de la pérdida cuando es arrancado de su madre, la Sra. Jumbo, que será encadenada y separada de él cuando se enfrente a los demás por defenderle. Esto que es, sin duda, lo más doloroso del filme, hoy se leería con una sensibilidad muy distinta.
Pero, quizá, el tema más polémico del Dumbo, sea el de los estereotipos raciales. Y es que los cuervos, que los personajes más simpáticos y divertidos de la película, hablan con acento afroamericano, son deslenguados y unos outsiders sociales, al más puro estilo de los espectáculos minstrel de la época en que los actores blancos se pintaban la cara de negro e imitaban y ridiculizaban de manera caricaturesca y burlona a los negros. No en vano, el líder del grupo se llama Jim Crow, nombre que hace directamente referencia a las leyes de segregación racial que en 1940 seguían aún vigentes en Estados Unidos.
Tal era la preocupación de la compañía ante la idea de que los niños de hoy se vieran expuestos a esta clase de contenidos que, cuando lanzó la plataforma Disney+ en 2019, éste y otros clásicos como El libro de la selva tenían una cartela previa al filme advirtiendo de que tenían «representaciones negativas y/o maltratado de personas o culturas» y subrayando que esos «estereotipos estaban equivocados entonces y ahora». Seis años después, en febrero de 2025, dichas advertencias fueron retiradas de donde estaban.
Polémicas y controversias aparte, acentos y mofas asumidas como parte de un argumento y una narrativa, Dumbo es una película entrañable, conmovedora y tierna que se pone del lado de los marginados y les permite tener la oportunidad que les hará tener su final feliz. Y eso la hace más moderna que muchas películas que vinieron después.