Pilar López de Ayala, en una imagen de archivo
Pilar López de Ayala, en su vuelta al cine: «No fue una decisión propia estar tanto tiempo fuera»
La actriz reconoce que, al cumplir los 35 años, dejaron de llegarle papeles interesantes
La actriz Pilar López de Ayala regresa a la gran pantalla con El Molino, una película sobre el mundo rural que se estrena el próximo enero y con la que vuelve al cine tras un parón que, «no ha sido una decisión propia», aunque precisa que en ese tiempo sí tuvo proyectos. «No me conmovían o no me llegaban de alguna forma», reconoce sobre las propuestas que le plantearon durante su descanso del cine, aunque de su vuelta asegura que «ha sido muy especial» y que tenía «muchas ganas de actuar».
Pilar López de Ayala ha presentado en Cantabria, con gran parte del elenco de El Molino, que dirige Alfonso Cortés-Cavanillas, esta película, rodada en la comunidad autónoma y en la que comparte protagonismo con Asier Etxeandía o Pablo Rivero, que también han explicado su papel en este largometraje.
La actriz madrileña subraya que el reto de la historia de El Molino está en «decir sin decir, en sostener emociones que se mueven por dentro y que no necesitan grandes estallidos para sentirse». Interpreta a Mayte, una ingeniera que regresa a un pequeño pueblo casi vacío para trabajar en un proyecto que la reconecta con lo que dejó atrás.
Es, en ese retorno, donde encuentra viejos vínculos, heridas abiertas y la posibilidad, o no, de recomponer un pasado que se quedó atrapado en la infancia. «Es una película que conmueve desde lo pequeño, desde la cotidianeidad. Espero que el público se identifique con los personajes y salga del cine con ganas de valorar más las pequeñas cosas, los silencios y los gestos que, en la vida real, también cuentan», asegura la actriz.
Pablo Rivero, Nur Olabarría, Pilar López de Ayala y Asier Etxeandía, junto al director Alfonso Cortés-Cavanillas
El paisaje como personaje
López de Ayala destaca que el rodaje en la comarca cántabra de Campoo fue determinante para entrar en el estado emocional que precisaba la película. «El paisaje tiene un peso muy fuerte. Te coloca en un ritmo y en un silencio que ayudan mucho. No puedes forzar nada: el propio entorno te acompasa», señala.
Esa naturalidad es, para ella, una de las claves de la película al igual que para su director, Alfonso Cortés-Cavanillas, que coincide en que el territorio fue una pieza narrativa imprescindible. Eligió Cantabria por su mezcla de belleza áspera y autenticidad, ya que quería un lugar donde el paisaje hablara, donde se entendiera por qué los personajes no son ajenos al lugar que habitan.
«Campoo nos dio luz, clima, y un carácter que era imposible recrear en otro sitio», destaca Cortés-Cavanillas, quien afirma que no buscaba una postal rural, sino un pueblo vivo, con sus contradicciones, su humor cotidiano y sus silencios incómodos.
Esa mezcla se refleja también en el personaje de Jaime, interpretado por Asier Etxeandía, que reencuentra a Mayte en un momento vital que ninguno de los dos esperaba. El actor cuenta que su trabajo se centró en «no cargar el drama, dejar que las emociones flotaran, incluso cuando el personaje no sabe verbalizar lo que siente». Para él, El Molino es una película que respira verdad porque nadie interpreta desde el exceso, sino desde lo cotidiano.
Una película coral y cercana
La coralidad del relato se amplía con otras historias que conviven en el pueblo: una joven que sueña con marcharse, una mujer que intenta construir un futuro en el entorno rural, un anciano con Alzheimer y una ingeniera recién llegada a un lugar que la observa con suspicacia.
Entre esos personajes se encuentran también los actores Pablo Rivero, Nur Olabarría, Imanol Arias, Claudia Traisac, Abril Zamora, Carla Domínguez, Rocío Calvo, Jorge Basanta, Luismi Ramírez, Ángela Arellano, María Teresa Altés y Antonio Sarrió.
«Es una película que se mueve entre la comedia costumbrista y la emoción más sencilla. No pretende gritar, y creo que ahí está su fuerza», subraya Pablo Rivero.