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John Wayne protagonizó La legión invencible

John Wayne protagonizó La legión invencible

Cine

El wéstern que John Wayne escogió como su película favorita: «Creo que hice un buen trabajo»

En 1949, en pleno auge del género y en un momento en el que Hollywood vivía una de sus etapas más brillantes, Wayne protagonizó una cinta que marcaría para siempre su carrera

John Wayne siempre fue una figura inseparable del wéstern, un actor cuya presencia definió durante décadas la imagen misma del héroe americano del Viejo Oeste. Con más de un centenar de papeles protagonistas, su carrera fue tan amplia que elegir una sola película como la mejor sería, para cualquiera, una misión imposible. Sin embargo, para él no lo fue. En una entrevista televisiva le preguntaron cuál era su favorita y respondió con total naturalidad que La legión invencible, la cinta de 1949 dirigida por John Ford. Con su manera directa de hablar, Wayne comentó simplemente: «Creo que hice un buen trabajo allí». Esa frase tan breve resume mejor que ninguna otra el cariño especial que le tenía a esa obra.

La historia de la película gira en torno al capitán Nathan Brittles, un veterano del Séptimo de Caballería que se encuentra a punto de retirarse después de toda una vida dedicada al ejército. Aunque Brittles sueña con una despedida tranquila, su superior le encarga una última misión que no es precisamente sencilla: debe evitar que estalle un conflicto con las tribus que rondan la zona y, al mismo tiempo, escoltar a dos mujeres hacia un territorio más seguro. A través de esa travesía, la película muestra tanto el paisaje del Oeste como el viaje interior del protagonista, que vive cada día con la sensación de que está cerrando un ciclo que definió toda su existencia.

Curiosamente, John Ford no tenía claro que Wayne fuera la mejor opción para interpretar a Brittles. Pensaba que el actor era demasiado joven para encarnar a un hombre que debía aparentar veinte años más. Sin embargo, el actor había demostrado un nuevo nivel interpretativo en Río Rojo, estrenada solo un año antes, y eso terminó convenciéndolo. El resultado fue una de las actuaciones más equilibradas y emotivas de su carrera, algo que incluso él mismo reconocía. De hecho, llegó a admitir que esperaba una nominación al Oscar por ese papel porque sentía que había ofrecido una interpretación mucho más profunda y madura de lo que estaba acostumbrado a mostrar.

La sensibilidad de su actuación es uno de los grandes atractivos de la película. John Wayne no interpreta aquí al típico héroe indestructible que tantas veces encarnó, sino a un hombre cansado, consciente de sus limitaciones y marcado por la idea de que el tiempo se le está escapando de las manos. Sus gestos más contenidos, su manera de observar a los jóvenes soldados que pronto ocuparán su lugar y la calma resignada con la que enfrenta cada obstáculo construyen un personaje mucho más complejo de lo habitual.

Y lo interesante es que, lejos de apagarse, el wéstern ha recuperado una fuerza inesperada en la última década, especialmente en los últimos años. El género ha vuelto a ponerse de moda gracias a títulos modernos que reinterpretan el espíritu del Viejo Oeste con una mirada más actual. Series como Yellowstone, 1883 o 1923 han conectado con millones de espectadores mostrando ranchos, disputas familiares, tierras en conflicto y códigos morales que recuerdan, de alguna manera, a los viejos relatos del Oeste. Al mismo tiempo, películas recientes han retomado esa mezcla de dureza, belleza paisajística y personajes marcados por sus decisiones, demostrando que el wéstern sigue siendo un terreno fértil para hablar de identidad, violencia, herencia y supervivencia.

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