Fundado en 1910
Ana Mena y Óscar Casas, en un fotograma de Ídolos

Ana Mena y Óscar Casas, en un fotograma de Ídolos

Crítica de cine

'Ídolos', el amor de Óscar Casas y Ana Mena: clásico y predecible, pero entretenido

La historia es clásica y predecible, pero está bien contada, entretiene y engancha

Edu (Óscar Casas) es un joven piloto de motos que tiene un estilo muy agresivo. Un día le descubre Eli (Enrique Arce), que es el jefe del equipo de Aspar Team en Moto2 y le ofrece entrenar en su equipo para competir al más alto nivel.

El problema es que el entrenador que le propone es Antonio Belardi (Claudio Santamaria), alguien de quien Edu no quiere saber nada por un pasado común traumático. Pero si quiere aprovechar la oportunidad de su vida tendrá que hacer de tripas corazón. En paralelo, Edu conoce a Luna (Ana Mena), una tatuadora de su barrio de la que se irá enamorando. Pero tampoco está claro si el amor y el éxito en las carreras son compatibles.

El director británico Mat Whitecross, con una larga trayectoria en videos musicales, miniseries y documentales, se pone tras las cámaras para adaptar una idea del guionista y productor Jordi Gasull (Tadeo Jones, Atrapa la bandera…). Ídolos es una producción hispano-italiana que si no fuera por el reparto y el idioma podría pasar por una cinta norteamericana.

La película tiene una estructura conceptual muy hollywoodiense, rendida al clásico culto a la superación y al éxito, al triunfo a toda costa. Pero también la producción, muy meritoria, en muchos aspectos no se diferencia de uno de los grandes estudios de Hollywood.

La representación visual de las carreras es muy poderosa gracias a los directores de fotografía Fèlix Bonnin y Xavi Giménez, y de la montadora Ascen Marchena. Y no podemos pasar por alto el envolvente sonido de las motos en las carreras, que tiene su protagonismo propio gracias al diseño de sonido de Oriol Tarragó y Boi Martínez.

La historia en su conjunto es muy clásica y predecible, y actualiza una fórmula empleada mil veces en el cine de deportes. Pero como está bien contada, entretiene y engancha suficientemente para seguirla hasta el final. Además, el hecho de que en el film haya drama, aventura y romance favorece la aceptación del gran público. Sin embargo, el reparto es más irregular, ya que son más creíbles algunos secundarios que el protagonista. No es que Óscar Casas lo haga mal, pero hay algo que dificulta una identificación profunda del espectador con el personaje, como si le faltara algo de autenticidad.

Trailer de Ídolos

Trailer de Ídolos

La cinta desarrolla tres tramas importantes. La primera es la previsible historia de superación de un miedo que siempre bloquea al héroe cuando está a punto de triunfar. La segunda es una historia paterno-filial compleja, que necesita del perdón la de la sanación para poder ser potencialmente fecunda.

Y la tercera es una historia de amor, quizá demasiado elemental en su exposición y excesivamente comercial –tipo «chico cachas y rubia despampanante se abrazan en la playa a la luz de la luna»-. El resultado es una buena película de entretenimiento, armada con unos mimbres que ya se sabe que funcionan, pero que sabe a poco para quien busca historias con más hondura y credibilidad. Eso sí, los amantes del motociclismo, que no se la pierdan. Hasta sale Marc Márquez.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas