José Pablo López, presidente de RTVE, en una comparecencia en el Senado
Televisión
El presidente de RTVE cuestiona la credibilidad del Consejo de Informativos que reveló el sesgo sanchista de Malas lenguas y Mañaneros
«Que RTVE tenga una posición muy fuerte dentro del panorama audiovisual y tenga una agenda propia se convierte en una especie de profesión de riesgo», reconoce
«Vaya por delante mi respeto a la institución». Con estas palabras comenzaba José Pablo López, presidente de RTVE, su comparecencia en la Comisión Mixta de control parlamentario de la Corporación y sus sociedades ante los portavoces de los distintos grupos en el Senado. Hablaba en referencia al Consejo de Informativos de TVE, el órgano que, tras más de 100 quejas, estudió y analizó los programas de Malas lenguas y Mañaneros, y concluyó que ambos «adolecen de sesgo tanto en sus opiniones como en la forma de exponerlas».
«Los que hoy ocupamos puestos de responsabilidad respetamos al Consejo de Informativos y no queremos eliminarlo, actuamos con coherencia para defender al consejo, pero el informe contiene afirmaciones de gravedad que es necesario un plus de responsabilidad a la hora de hacerlo y un método», apuntaba López.
Y añadía: «Defiendo el trabajo de todos los profesionales de los dos programas porque tienen labor coordinada con responsables de RTVE y pretende alejar de la intolerancia y cualquier mensaje de odio. El problema no es señalar errores o malas praxis, eso es legítimo, el problema es el salto injustificado de hechos concretos a una imputación global. La mala praxis que se detecta en el informe compromete la credibilidad del Consejo de Informativos. En materia de pluralismo, de los nueve colaboradores cinco jamás han aparecido en estos programas».
Gabriel Colomé, del partido socialista, salía en su defensa y aseguraba que la base metodológica del informe era «insuficiente». «El informe no está a la altura. Me sorprende que no hayan informes en aquellos lugares gobernados por el PP».
«Creemos en el Consejo de Informativos es fundamental. Ha analizado 13 programas sobre un total de 400, es decir, un 3% y ahí ha extraído generalizaciones. Lo más grave es la imputación que realiza la Corporación cuando dice que es impropio que RTVE sirva de altavoz a mensajes de odio», aseguraba López poco después.
El presidente de RTVE también salía en defensa de una de las colaboradoras más polémicas de la corporación pública: Sarah Santaolalla. La pareja de Javier Ruiz denunció hace varias semanas las amenazas que recibía a diario desde que participa en ambos programas.
«Mis primeras palabras de apoyo quiero que sean a ella y condena firme a una campaña de acoso que ha traspasado todos los límites exigibles dentro de la democracia», defendía López. «Los ataques tanto de RTVE como de sus colaboradores no es casual. Que RTVE tenga una posición muy fuerte dentro del panorama audiovisual y tenga una agenda propia se convierte en una especie de profesión de riesgo».