Fundado en 1910
Tom Cruise, en un fotogramam de Risky Businness

Tom Cruise, en un fotogramam de Risky Businness

Cine

La antidieta que siguió Tom Cruise para conseguir el papel de 'Risky Business'

La escena acabaría siendo una de las más icónicas de su carrera

Cuando Tom Cruise se deslizó por el salón en calcetines, camisa blanca y calzoncillos al ritmo de Old Time Rock and Roll, nadie imaginaba que aquel baile improvisado acabaría convertido en una de las imágenes más reconocibles del cine de los años 80. Detrás de esos pocos minutos de desparpajo juvenil en Risky Business había, sin embargo, un método exigente y una dieta pensada casi como un sacrificio.

El actor tuvo que dejar el gimnasio y lanzarse a una dieta hipercalórica, es decir, basada en alimentos muy calóricos. Durante semanas, su menú se llenó de hamburguesas, patatas fritas, batidos, dulces y comida rápida, con un objetivo muy concreto: redondear el rostro y suavizar las facciones. No se trataba de ganar músculo ni de verse más fuerte, sino de parecer más joven, más «blando», más cercano al adolescente acomodado que debía encarnar en pantalla.

Cruise tenía poco más de 20 años cuando se presentó al casting, pero al director Paul Brickman no le convencía su apariencia. Lo veía demasiado adulto, demasiado marcado, lejos de la imagen del chico acomodado que quería contar. La solución fue tan sencilla como radical. Primero, entrenamientos diarios para afinar la silueta. Después, el giro inesperado: dejar el gimnasio y lanzarse a la comida rápida, los dulces y los platos calóricos para recuperar volumen en la cara. No se trataba de estar más fuerte, sino más joven. Y esa contradicción terminó convirtiéndose en parte del mito.

Mientras la cámara rodaba, fuera de plano también pasaban cosas. Entre toma y toma, el protagonista y su compañera de reparto, Rebecca De Mornay, comenzaron una relación que no pasó desapercibida en el set. Ella mantenía entonces una relación con Harry Dean Stanton, que también rondaba por allí, lo que añadía un aire incómodo a los días de rodaje. Nada estalló, pero los murmullos y las miradas cruzadas formaron parte del ambiente.

En pantalla, Risky Business cuenta la historia de Joel Goodsen, un estudiante modélico que, con los padres fuera de casa, decide probar por primera vez el sabor de la libertad. El coche deportivo familiar, las salidas nocturnas y las decisiones impulsivas se convierten en símbolos de una juventud que tantea sus propios límites. Bajo esa apariencia de comedia desenfadada, la película deja entrever una crítica suave a la presión del éxito y a la idea del «hijo perfecto» en la América de los 80.

La escena del baile, por ejemplo, no estaba completamente coreografiada. Cruise se dejó llevar, improvisó, jugó con el espacio y convirtió un momento ligero en algo que terminó marcando a toda una generación. Años después, actores como Hugh Jackman o Ryan Gosling han contado que, al enfrentarse a papeles que exigían un «momento icónico», pensaban en aquel chico en calcetines que se atrevió a bailar sin pensar en el qué dirán.

El impacto fue inmediato. La película colocó a Cruise en el mapa de Hollywood y le dio su primera nominación al Globo de Oro. A partir de ahí, su carrera despegó con títulos que lo consolidaron como estrella: llegaron Top Gun, donde se convirtió en el piloto más famoso del cine, Rain Man, junto a Dustin Hoffman, y más tarde Jerry Maguire, con aquella frase que aún se repite en camisetas y memes.

Trailer de Risky Business

Con el tiempo, vendrían también las Misiones Imposibles, los saltos desde rascacielos (como el que realizó colgado de la torre Burj Khalifa en Dubái) y la imagen del actor que hace sus propias escenas de riesgo, desde agarrarse al lateral de un avión en pleno despegue hasta pilotar helicópteros en pantalla.

El propio actor ha hablado en más de una ocasión sobre la escena del baile. «No fue fácil de lograr. Tenía que descubrir cómo deslizarme por el suelo con calcetines. Vi el marco inicial de la puerta… quería llegar al centro e intenté deslizarme con calcetines, pero no funcionó». Solo después de que un miembro de la tripulación aplicó un poco de spray pegajoso para ayudar a detener a Cruise, pudo realizar la toma y aterrizar en el centro del cuadro.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas