Jaco Elordi y Margot Robbie, en un fotograma de Cumbres borrascosas
Crítica de cine
'Cumbres borrascosas': una versión libre y posmoderna del clásico de Emily Brontë
Una película discordante con una dirección artística anacrónica, contradictoria y abstracta
Cumbres Borrascosas es el nombre de una casa rural en la que vive el señor Earnshaw (Martin Clunes), su hija Catherine (Charlotte Mellington y Margot Robbie) y su joven criada Nelly (Hong Chau y Vy Nguyen). Un día Mr. Earnshaw trae a casa un niño abandonado, Heathcliff (Owen Cooper y Jacob Elordi), que enseguida se convierte en el mejor amigo de Catherine, pero que es objeto de la brutalidad de Mr. Earnshaw, borracho y pendenciero. Cuando Catherine y Heathcliff se hacen mayores ya no es amistad sino verdadero amor pasional lo que sienten el uno por el otro. Pero Catherine considera que una chica de su clase no puede casarse con un huérfano que hace de obrero en la finca de su padre.
Ha habido muchas adaptaciones de la novela de Emily Brontë, tanto en cine como en televisión, pero quizá las que más se recuerdan son la de 1992, protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes, y la clásica de William Wyler, de 1939, y con Laurence Olivier al frente del reparto. El argumento de la novela es triste y a menudo sórdido, atravesado de un romanticismo trágico envuelto en un asfixiante goticismo. Por ello, el hecho de convertirlo en una película comercial que atraiga al gran público siempre ha sido un reto muy complicado.
Para entender la singularidad de la versión que nos ocupa es necesario conocer la breve trayectoria de la directora, la británica Emerald Fennell, que solo tiene en su haber dos películas más. Una de ellas, Saltburn, sorprendió por su arriesgado y provocador estilo y lo extremo de muchas situaciones. El protagonista fue precisamente Jacob Elordi. Su otro film, Una joven prometedora, también fue polémico por la radicalidad de su propuesta en torno al feminismo y los abusos sexuales. Por último, ella hizo un papel en Barbie, proyecto de Margot Robbie, y se ve que ahora Fennell le devuelve el favor. Tanto Robbie como Fennell son también productoras en Cumbres borrascosas.
Fennell sigue empeñada en aparecer como directora transgresora, a lo Yorgos Lanthimos, y es esclava de su propia imagen. Por ello busca conectar con un público joven, sin referentes clásicos y de gustos estéticos posmodernos. Para conseguirlo reelabora la novela hasta dejarla en la mínima expresión, y opta por una dirección artística anacrónica, contradictoria y abstracta. Lo que algunos pueden ver como virtud otros lo verán como un defecto. Es lo que ocurre con el juicio que hace David Rooney en The Hollywood Reporter cuando dice de ella que es «pulp, provocativa, empapada de colores llamativos y diseños opulentos, aderezada con florituras anacrónicas, sexy, pervertida, irreverente y resonantemente trágica».
Quien quiera ver la novela de la Brontë bajo ese palio, quizá disfrute, el que busque una adaptación realista del libro, que se olvide. Tampoco falta la cuota de la absurdez haciendo que la criada Nelly sea china. El arranque del film –que nada tiene que ver con la trama– es toda una declaración de principios: provocativo, obsceno, anticlerical y sobre todo iconoclasta.
Tráiler de Cumbres Borrascosas
Margot Robbie está muy bien, pero desaprovechada, y Jacob Elordi, a pesar de no ser un actor con muchos registros, el personaje le va bien pues su trabajo fundamental consiste en «estar» y punto. La fotografía, por lo dicho anteriormente, tiene especial protagonismo, y es obra del sueco Linus Sandgren, que ya había trabajado en Saltburn, y que se hizo famoso por ganar el oscar por La la land.
En fin, una película discordante, que atraerá a unos y decepcionará a otros, pero que deja abierto el camino a que alguien se anime a hacer una nueva adaptación realista, pero fiel de la novela de Emily Brontë.