Paul Thomas Anderson
Cine
Oscar 2026: Paul Thomas Anderson gana una estatuilla tras otra
Una batalla tras otra se lleva seis Oscar, incluidos los de mejor película y dirección. La española Sirat no consigue ninguno de los dos premios a los que optaba
Paul Thomas Anderson ganó una batalla tras otra en la noche de los Oscar 2026. Su largometraje, con Leonardo DiCaprio como protagonista, arrasó con los premios a mejor película, dirección, actor de reparto (Sean Penn), guion adaptado, casting y montaje. La cinta española Sirat, de Óliver Laxe, no pudo ganar ninguno de los dos galardones a los que optaba: ni el de sonido, que recayó en F1, ni el de mejor película internacional, que se llevó la noruega Valor sentimental. Michael B. Jordan, por Los pecadores (Sinners), dejó a Timothée Chalamet sin el Oscar al mejor actor, mientras que Jessie Buckley confirmó los pronósticos y recogió el de mejor actriz por Hamnet.
Amy Madigan recibió su primera nominación al Oscar en 1985 por Dos veces en una vida, un título premonitorio. 41 años después, en su segunda vez en la vida, Amy Madigan se llevó la primera estatuilla de la gala de los Oscar 2026, la de mejor actriz de reparto por su brillante interpretación en Weapons. Lo esperado, como la mayoría de los premios de la noche. El segundo, sin ir más lejos: el de mejor largometraje de animación para Las guerreras K-Pop, que también rascó el Oscar a la mejor canción.
Los Oscar estrenaban categoría, mejor casting, y Una batalla tras otra se encargaba de inaugurarlo. El filme de Paul Thomas Anderson, un canto a favor de la izquierda de Estados Unidos y en contra de Trump, abría su colección de premios y se adelantaba en su duelo con Los pecadores (Sinners). Sean Penn se apuntó su batalla por el Oscar al mejor actor de reparto por su desagradable papel en Una batalla tras otra y sumó la tercera estatuilla de su carrera, que no recogió porque no asistió a la gala.
Entre medias asistimos a algo tan poco probable como un empate a votos entre dos candidaturas, como hace un año con el Goya a mejor película para La infiltrada y El 47. Esta vez fue en el Oscar al mejor cortometraje de ficción, que ganaron exaequo Los cantores rusos y Dos personas intercambiando saliva.
Paul Thomas Anderson recogió el Oscar al mejor guion adaptado por Una batalla tras otra. No sería la última ocasión en la que saldría al escenario porque después lo haría como ganador del premio a la mejor dirección y a la mejor película. Era su noche. La que no tuvo en su momento, por ejemplo, con Pozos de ambición o Magnolia. Ni con El hilo invisible o Licorice Pizza. O, antes, con Boogie Nights. De esa lista, uno no elegiría Una batalla tras otra como la mejor película de Paul Thomas Anderson. Ni la segunda. Pero es con ella con la que el cineasta, visualmente poderoso, estilísticamente magnético, pasa a la historia de los Oscar.
A Los pecadores, la cinta racial que deviene, sin comerlo pero sí bebiendo (la sangre), en película de vampiros, se le estaba poniendo cara de perdedora. Salvó los muebles con el Oscar al mejor guion original para Ryan Coogler; a la mejor banda sonora; a la fotografía y, sobre todo, con el de Michael B. Jordan por su doble papel. Poco para tratarse (increíblemente) de la película con más nominaciones de la historia de los Oscar, 16, y demasiado botín para lo que ofrece el filme.
El In Memoriam de este año, cuajado de figuras destacadas y especialmente doloroso, se detuvo de forma especial en los homenajes a Rob Reiner, con Billy Crystal sobre el escenario, y a Robert Redford, con Barbra Streisand recordando (y cantando) a su legendario amigo y compañero de Tal como éramos. También cantaron, como presentadores del último premio de la noche, Ewan McGregor y Nicole Kidman, protagonistas de Moulin Rouge. Pero, por encima de todos, quien estuvo entonado fue Paul Thomas Anderson. Por tercera vez salió al escenario, en esta ocasión para recoger el galardón a la mejor película. No tuvo batalla para ganar una estatuilla tras otra.