Silvia Intxaurrondo y el magistrado Ignacio González Vega
Televisión
El ataque en tromba de TVE al juez Peinado por procesar a Begoña Gómez
Cuando la semana televisiva la han protagonizado La Paqui, Santaolalla, Lalachus o TV3, la televisión pública catalana, algo más importante se intenta camuflar entre bambalinas para que pase desapercibido o camuflado entre tanta vulgaridad, porque la decisión del juez instructor Juan Carlos Peinado de procesar a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, por cuatro delitos, ha levantado críticas en todos los programas de la televisión oficial contra la decisión del juez y se han lanzado a la yugular del juez instructor.
Comenzaba Silvia Intxaurrondo en La Hora de La 1 de TVE, analizando la actuación del juez Peinado: «Pensábamos que un juez no olía un tufo y lo llevaba a alguien al banquillo, sino que veía un delito y decía: 'voy a probar el delito'… pero no nos encontramos con indicios ni con pruebas en los autos que ha publicado». Y comentaba con ironía que «El juez Peinado se jubila en septiembre y estamos a 14 de abril».
La avalancha de críticas de todos los miembros del Gobierno en todos los canales mostraba la magnitud del enfado contra el juez Peinado. Desde Félix Bolaños, ministro de Justicia, que con sus agresivas palabras obligó a varias asociaciones de jueces a salir en defensa del juez instructor, criticando con dureza al ministro que, en el único lugar donde no habló del asunto esta semana, fue en el 20 aniversario del programa El Intermedio.
También se colocaron en idéntica posición Javier Ruiz en Mañaneros 360, Jesús Cintora en Malas Lenguas y Gonzalo Miró en Directo al grano. Era la consigna del día: vapulear al juez Peinado sin contemplaciones. Han sido horas de pantalla con opinadores sectarios en el ente público y algún canal privado. En todo este revuelo, siempre aparece el esperpento, la ínclita Sarah Pérez Santaolalla, que sentenció: «unos al jubilarse dan de comer a los patitos y otros a hacer lawfare». El problema no es que le de pábulo TVE, es que algún programa de las privadas también caiga en el error.
La tertuliana, que lleva escolta policial por una supuesta agresión del periodista Vito Quiles, mantuvo esta conversación en Malas Lenguas con Jesús Cintora. El presentador: «¿Tú te arrepientes de haber publicado “sé los hombres con los que se enrolla Vito Quiles»?. Cintora le daba la oportunidad de rectificar ante futuras denuncias. Santaolalla respondió: «Yo creo que lo que demuestra mi tuit es que soy una tía de puta madre». Jesús Cintora se quedó perplejo y los colaboradores del programa no sabían dónde esconderse.
No es de extrañar que con esa virulencia contra el juez Peinado de toda la artillería sanchista, aparezcan Santaolalla; la Paqui, que es la mujer de Santos Cerdán, exsecretario de organización socialista, y que en su comparecencia en el Senado, se irrite porque le llaman «La Paqui». «Mi nombre es Francisca», no responda a las preguntas, se dedique a jugar con el móvil y muestre una actitud de desprecio hacia la comisión que la citó en el Senado.
Por eso mismo, no es nada extraño que a Laura Yustres, Lalachus, le den un programa en TVE, producido por la productora de David Broncano, Encofrados Encofrasa, para agradecerle los «servicios prestados». Ni esa otra España que apoya el poder socialista, en la Cataluña de Salvador Illa, y en su televisión TV3 –, se ponen a bailar como locos los tertulianos del programa Onze al final del partido Bayern-Real Madrid al quedar eliminado el equipo español.
En este bosque de imágenes, donde debería prevalecer la seriedad y el análisis imparcial ante situaciones tan trascendentes como la imputación de Begoña Gomez, se mezclan payasos esperpénticos que infectan esa seriedad con bravuconadas y manifestaciones enloquecidas para disfrazar lo que ocurre diariamente.
Esta semana también hemos conocido los datos de la primera ola de 2026 del Estudio General de Medios (EGM) de la radio española. Carlos Herrera en Cope da un salto y se queda a tan sólo 107.000 oyentes de superar a Àngels Barceló con Hoy por Hoy. Lo más llamativo es que la Ser pierde 300.000 oyentes. Llamativo el dato.