Emilio Aragón
Televisión
Denuncian a Emilio Aragón y a Movistar+ por presunto plagio del programa 'BSO'
El músico Guillermo Rayo reclama la autoría del formato 'B.S.O.', un proyecto que registró en 2007 y que, catorce años después, regresó a la pantalla bajo el sello del popular presentador
El mundo de la creación televisiva en España se ha visto sacudido por un terremoto judicial que pone en entredicho la integridad de uno de los rostros más emblemáticos de nuestra pantalla. El músico y showman Guillermo Rayo ha decidido romper su silencio y elevar a la opinión pública una batalla legal que libra desde 2021 contra Emilio Aragón, Movistar Plus+ y la productora Caribe Music. La acusación es tan directa como grave: plagio.
Según el querellante, el programa B.S.O. con Emilio Aragón, que supuso el regreso triunfal del artista a la televisión tras más de una década de ausencia, no es una idea original del menor de la saga Aragón, sino una copia de un formato que Rayo ideó, grabó y registró oficialmente en el año 2007.
Lo que comenzó como un intento de acuerdo amistoso ha derivado en una querella admitida a trámite por un presunto delito contra la propiedad intelectual, un proceso que tras años de letargo en los juzgados vuelve ahora a la primera línea informativa.
Por el plató pasaron rostros de la talla de Antonio Banderas, Raphael, Alaska y Joaquín, además de Belén Rueda, Dani Rovira, Lolita o Los Javis.
Emilio Aragón recibió a invitados como Antonio Banderas
La génesis de este conflicto se remonta a casi dos décadas atrás, cuando Guillermo Rayo, aprovechando su versatilidad musical, diseñó un espacio de entrevistas donde la biografía del invitado se articulaba a través de las canciones que habían marcado su vida, interpretadas en directo y a dúo. Bajo el título de B.S.O. (Banda Sonora Original), el creador invirtió sus propios recursos para producir dos episodios piloto con actores de renombre y presentó el proyecto a Canal+, cadena con la que mantenía una relación profesional en aquel momento. A pesar de la buena acogida inicial, el formato quedó guardado en un cajón hasta que, catorce años después, Movistar Plus+ (heredera directa de Canal+) estrenó un programa de idéntico nombre y mecánica calcada. La coincidencia resulta, para el demandante, estadísticamente imposible, especialmente teniendo en cuenta que el proyecto original circuló por los mismos despachos que años más tarde darían luz verde a la versión de Emilio Aragón.
Cartel del programa B.S.O. con Emilio Aragón
La defensa de los acusados se ha mantenido firme en una premisa que ya es clásica en los litigios de propiedad intelectual: la idea de una entrevista musicada no constituye un formato protegible, sino que pertenece a un género universal del entretenimiento. Desde Movistar Plus+ y Caribe Music sostienen que la reclamación carece de fundamento y que las similitudes son fruto de la casualidad creativa. Sin embargo, Guillermo sostiene una teoría mucho más explosiva sobre cómo su trabajo pudo acabar en manos de una gran estrella. En palabras recogidas por el diario El País, el músico afirma con rotundidad: «Mi teoría es la siguiente: mi programa no lo quiso hacer nadie y, en un momento dado, Emilio decide volver a la televisión, le presentan formatos y elige el mío». Esta declaración subraya la sensación de indefensión de los pequeños creadores frente a los gigantes de la industria.
De hecho, Rayo asegura que su decisión de acudir a la justicia no es solo una cuestión económica o personal, sino un acto de resistencia colectiva para reivindicar la autoría en un sector donde las ideas suelen volar con demasiada libertad entre productoras. «Me querellé como forma de reivindicar a los creadores. Es muy injusto que uno se pegue un curro y llegue alguien con más dinero y se apropie de tu trabajo», ha señalado el artista.
Actualmente, el proceso judicial se encuentra en una fase de incertidumbre que ha motivado que el demandante haga público el caso para evitar que caiga en el olvido. Aunque la querella fue admitida a trámite en 2022 bajo el artículo 270 del Código Penal, el avance de las diligencias ha sido lento, dejando en el aire una resolución que podría sentar un precedente histórico en la televisión española. El desenlace de esta batalla legal determinará si estamos ante una asombrosa serendipia creativa o ante uno de los casos de apropiación de propiedad intelectual más sonados de la industria nacional, marcando un antes y un después en la forma en que las grandes plataformas gestionan los proyectos que pasan por sus manos.