Pedro Almodovar en la presentación de su película Amarga Navidad en Cannes
Cine
El recibimiento de Cannes a Almodóvar tras su larga crisis creativa
El director podría coronar su sueño de conquistar la tan codiciada Palma de Oro tras su larga crisis creativa
Pedro Almodóvar aspira a coronar este año su sueño de conquistar la tan codiciada Palma de Oro a la mejor película del festival de Cannes, negada hasta ahora, con esta Amarga Navidad que además de ser una historia dramática de dolor y de pérdida es también una íntima confesión y un desafío estilístico al dividir la narración en dos tramas paralelas que terminan por encontrarse, yuxtaponerse y modificarse. El director recibió el aplauso del festival, que casi siempre ha mostrado predilección por el manchego aunque nunca ha otorgado la Palma de Oro a ninguna de sus películas.
El filme, de una profundidad y una complejidad pocas veces alcanzada por el cineasta manchego, muestra a un director que sale de una larga crisis creativa contando una historia del pasado en que personas de su presente se transforman en personajes apenas disfrazados pero bien reconocibles por sus modelos inspiradores.
El argentino Leonardo Sbaraglia es el alter ego de Almodóvar mientras Aitana Sánchez Gijón alcanza cimas de expresividad dramática, como su asistente y primera lectora, que se niega a verse representada en la nueva película de su amigo, mientras Bárbara Lennie es su correspondiente en el pasado y Patrick Criado es el amante de ella que en el presente es encarnado por Quim Gutiérrez, novio y fiel colaborador del director.
A medida que avanza la narración del pasado y se enreda con la vida presente del director, el filme va adquiriendo cada vez mayor espesor dramático y mayor rigor narrativo, con un montaje apretado que elimina cualquier detalle superfluo mientras la música del fiel Alberto Iglesias agrega aún más dramatismo a la acción.
Muchas veces Almodóvar se ha inspirado en su propia vida, sus amores, sus ídolos, el medio que frecuenta pero nunca se había expuesto hasta el extremo de dedicar una larga escena a Chavela Vargas y sus últimas versiones del clásico azteca La llorona, sin duda una de los momentos más emocionantes del film.
Típica obra de madurez (el 25 de septiembre Pedro cumplirá 77 años) pero no de senectud, porque el film no hace balances, sino que ostenta rigor formal y dominio del oficio, que son los que podrían convertirle el sueño de la Palma de Oro en realidad.
El compañero de Amarga Navidad en la octava jornada del festival fue Minotaur, una más simple historia de adulterio y venganza, realizada por el ruso Andrei Zviaguintsev, varias veces premiado en Cannes, pero igual que Almodóvar, sin haber abrazado nunca la Palma de Oro.
Minotaur Andrei Zviaguintsev
De 62 años, nacido en la lejana Novosibirsk, en Siberia, descubierto por Venecia que le entregó en 2003 el León de Oro por su ópera prima, El retorno, Zviaguintsev concluye una inactividad de casi una década a causa de una forma muy grave de Covid, lo cual unido a una firme crítica a la guerra en Ucrania hizo que su sexto largometraje en 23 años haya tenido que ser producido por Francia, Alemania y Letonia (que ofreció los exteriores para el rodaje).
Estamos en una ciudad de la provincia rusa cuando en 2002 se pone en marcha la asi definida por Vladimir Putin 'operación militar especial' y el resto del mundo la llama guerra de Ucrania.
El director de una exitosa empresa autónoma se entera que su esposa tiene un amante y está por separarse de él, llevándose tal vez a su hijo casi adolescente.
El miedo de perder a ambos hace que el hombre visite al amante y en un arranque de ira lo mate, tratando de ocultar el cadáver con la ayuda del jefe de la seguridad de su empresa.
Tiene también el deber de redactar una lista de personal prescindible que puede ser alistado para la guerra y para evitar que este lo denuncie como único testigo, lo incluye en dicha lista mientras trata de recuperar el afecto de su mujer, ayudándola a superar la subitánea desaparición del amante.
Hasta aquí estamos en terreno reconocible pero lo que distingue al film es el despiadado retrato de una clase dirigente que usa todo el poder y los recursos de que dispone para salvarse a sí misma.
Excelentes Dmitry Mazurov e Iris Lebedeva en los papeles principales.