Rosa Rodríguez, ganadora del bote más alto en la historia de Pasapalabra
Televisión
Rosa, la ganadora del último bote de 'Pasapalabra', aún no ha cobrado su premio y está tirando de ahorros
Tras cinco años de intenso estudio y caminatas de 20 kilómetros diarios, Rosa Rodríguez logró el ansiado bote de Pasapalabra. Sin embargo, la ganadora confiesa que todavía no ha cobrado el dinero
Qué alegría da ver que la vida premia el esfuerzo, aunque a veces las recompensas se hagan esperar un poquito más de la cuenta. Es lo que le está pasando a Rosa Rodríguez Ramírez, la ganadora del bote más alto de la historia de Pasapalabra. El pasado 5 de febrero, media España se pegaba al televisor para ver cómo esta filóloga de 32 años completaba las 25 palabras del rosco (aunque realmente la grabación se realizó el 20 de enero). En ese momento, se hizo con la increíble cifra de 2.716.000 euros. Una cantidad mareante que, tras el pellizco correspondiente para Hacienda, se ha quedado en unos 1,5 millones de euros. Lejos de lamentarse por los impuestos, ella lo celebra con un orgullo enorme, viéndolo como la mejor forma de devolver a la sociedad todo lo que recibió a través de la educación pública.
Rosa, en el momento en el que ganó el bote de Pasapalabra
Sin embargo, el dinero no llega al bolsillo de la noche a la mañana. En una reciente y muy sincera entrevista concedida a La Voz de Galicia, al ser preguntada con la letra «C» de cobrar, para saber si ya tenía el dinero en su cuenta, Rosa confesó con total naturalidad que «las cosas de la tele llevan un tiempito…». Esto significa que, tres meses después del gran «shock» de verse ganadora, todavía no ha cobrado el premio y ha tenido que seguir tirando de los ahorros que con tanto mimo preparó cuando decidió volcarse en el concurso. «Estuve preparándome económicamente para todo esto, porque en la pandemia tomé la decisión de presentarme, cuando me quedé sin trabajo», explica al medio gallego, recordando que empezó a estudiar en febrero de 2021 y pasó 15 meses en el plató.
Detrás de ese bote hay una historia preciosa de superación y de raíces. Nacida en Berazategui (Argentina) el 18 de octubre de 1993, es hija de un emigrante gallego y de una argentina. Rosa dejó sus clases de español para extranjeros impulsada por un motivo muy noble: «La ilusión que le hacía a mi madre, pero también ese pensamiento de que si ganaba, podía devolverles el sacrificio». Para lograrlo, se enfrentó a cinco años de una dedicación casi irreal. En las fases más duras estudiaba entre 12 y 14 horas diarias, devorando los más de 3.000 roscos de la web oficial, pódcast y diccionarios. ¿Su mayor curiosidad? Estudiaba siempre caminando, llegando a recorrer unos 20 kilómetros diarios: «Hacía tres horas por la mañana y tres por la tarde. Siempre estudié caminando».
A pesar del éxito, el camino no estuvo libre de tragos amargos, ya que tuvo que lidiar con críticas en redes sociales. En su charla con el citado medio, denuncia abiertamente que sufrió machismo: «Sí creo que hubo comentarios machistas cuando se cuestionaba mi apariencia: que si siempre llevaba la misma ropa, que si los dientes... Cuando de los hombres eso no se decía«. También le dolió que se dudara de su cultura general por el hecho de ser mujer: «Hubo machismo cuando se dijo: '¿Cómo va a saber esta chica algo de deportes y encima de 1968?'. Cuando yo soy una apasionada del deporte... En el programa no contesté de deportes como no respondí de arte, de cine o de literatura... Salió así».
Tampoco le asustan los debates sobre la alta cantidad que se queda el Estado. Al contrario, se siente una privilegiada porque considera que toda su formación es pública. Explica que tuvo acceso a bibliotecas públicas, a becas de estudios y a ayudas para irse a estancias en el extranjero, por lo que ahora se siente millonaria gracias a todo lo que recibió en su momento. Ahora, mientras espera pacientemente a que los trámites de la televisión terminen y el dinero se refleje en su cuenta, mira al futuro con mucha calma y los pies en el suelo. No tiene prisa por gastar. Su idea es comprarse una casa sin presiones, viajar por primera vez y disfrutar junto a sus tres hermanos y sus padres, sabiendo que su gran triunfo ya lo ha conseguido, ya que para ella la verdadera victoria ha sido cumplir el sueño de su madre y sentir que el dinero, ahora mismo, significa libertad.