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Un momento de la película

Cosas que no olvidaré se estrena este viernes 3 de julio en los cines

Crítica de cine

'Cosas que no olvidaré', la película sobre la luz de la familia en el agujero negro del alzhéimer

Llega a los cines una conmovedora cinta italiana sobre la enfermedad

Hace un par de meses reseñábamos en estas páginas la película No moriré de amor, que había ganado la Biznaga de Oro a la mejor película española en el Festival de Málaga y que trataba del drama del alzhéimer prematuro, sumándose a la famosa Siempre Alice (R. Glatzer y W. Westmoreland, 2014), que también giraba en torno a una mujer de cincuenta años a la que se le diagnosticaba este trastorno neurodegenerativo. En ambas películas tan protagonista era la paciente como su familia, que tenía que aprender a aceptar la enfermedad y acompañar a la enferma.

En la película que hoy abordamos, la italiana Cosas que no olvidaré, el protagonista es un varón, Paolo (Edoardo Leo) que apenas pasa de los cuarenta, que está casado con Michela (Teresa Saponangelo) y que tiene un hijo de once años, Mattia (Javier Francesco Leoni). El título original del film es Por ti, y probablemente expresa mejor el nudo dramático de la historia. Todos los personajes de la historia hacen «algo» por el otro. Madre e hijo hacen cosas por Paolo, cuya enfermedad avanza; pero Paolo también quiere aprovechar los meses que le quedan sano para hacer cosas por su mujer y su hijo. Por todo ello, el verdadero protagonista de la película es el amor y no el alzheimer, la familia y no la enfermedad.

El director Alessandro Aronadio busca deliberadamente un difícil equilibrio entre el drama –realmente fuerte–y la comedia. De ahí, además de las situaciones que son cómicas en sí, las referencias constantes al cine de Buster Keaton, e incluso a la película Cantando bajo la lluvia. Un equilibrio que, en ocasiones, puede desconcertar al espectador.

La película se basa -libremente- en la historia real de Paolo y Michela Piccoli, de Venecia, recogida en la novela Un tempo piccolo di Serenella Antoniazzi. Una gran diferencia con la realidad es que en la película el matrimonio solo tiene un hijo, Mattia, y en la realidad tienen otro más, Andrea. En 2021, el Presidente Mattarella concedió una condecoración a Mattia por cómo se ocupaba de su padre. Por su parte, el director del film, dedica la película a su padre y a su hijo.

Cosas que no olvidaré es un largometraje eminentemente positivo, incluso entrañable, pero sin que llegue a tapar lo terrible y duro de una enfermedad que deja a un hombre que está en la flor de la vida convertido en un triste sonámbulo. El hijo es un personaje decisivo. Está en pleno proceso de maduración y no entiende por qué su padre, de repente, quiere hacer tantas cosas con él. La razón nos la da el título español. Paolo quiere aprovechar el poco tiempo que le queda para llenar la cabeza de su hijo de recuerdos memorables en los que padre e hijo compartieron cosas. También es importante el hermano de Paolo, con el que ya casi no se habla, y con el que Paolo desea reconciliarse antes de que sea demasiado tarde, al estilo de Una historia verdadera, de David Lynch. En fin, una película muy recomendable porque es capaz de servirnos un plato que en principio es muy difícil de digerir, y que consigue que nos entre como un agradable antipasto de verano.

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