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El pintor José Salobreña señala el derroche y el compadreo de amigos, 'culturetas' y políticos, a costa de la muerte de Lorca

¿De verdad está Lorca enterrado en una cuneta?

José Salobreña, pintor de Fuente Vaqueros: «El politiqueo y el artisteo se llevaron millones de euros gastados en un mito que al propio Lorca le habría hecho vomitar»

El pintor José Salobreña recuerda que Federico García Lorca dijo: «En cualquier parte, yo digo que nací en Fuente Vaqueros para que la gloria o la fama que haya de caer en mí, caiga también en este pueblo». Pero José Salobreña, de Fuente Vaqueros como el poeta, denuncia todo lo contrario, y apunta que Lorca, como sabe todo el pueblo, está enterrado donde siempre quiso su padre. Algunas afirmaciones de esta entrevista se saben y son ejemplo del despilfarro por parte de la Junta de Andalucía, otras hay que recordarlas para saber por dónde se desangra la cultura de nuestro país.

–José, ¿se respetó el deseo de Federico García Lorca?

–No; ese sentir de Federico en vida, no. Una vez asesinado, hubo 40 años de silencio hasta que, tras una exposición que hice en Granada, uno de mis cuadros titulado Homenaje a Federico dio la idea a Antonio Rodelas y Juan Antonio Rivas para organizar y hacer aquella primera concentración cultural tras la muerte de Franco, resultando mas bien política, en Fuente Vaqueros. Se denominó el homenaje del 5 a las 5.

Formé parte inicial de esa comisión y ante la perplejidad y el miedo de los paisanos allí presentes que miraban temerosos, tuve el honor de colocar con la única ayuda de un gitanillo, Agustín El Mono, que pasaba por allí, la foto mural de mi paisano que presidiría el acto. Han pasado 46 años de ese gran homenaje popular lleno de sueños y de esperanzas para el bien de nuestro pueblo. Fue, desgraciadamente, utilizado y mediatizado para el politiqueo y los intereses de muchos aprovechados de aquel abordaje en tiempos de la Transición; la actitud de trepas, codiciosos sin amor al espíritu del poeta, de su vida y del ambiente que le dio la llave a su obra. Vinieron muchos aquí al mitin y a lucirse y montar el circo para trepas, postureo y propaganda a costa de los muchos millones que, por otro lado, nos sacaban de nuestros impuestos; todo este galimatías de vividores, viviendo como Dios ellos para arruinar, año tras año, cargarse y desprestigiar un pueblo rico y hermoso como era Fuente Vaqueros.

Todo era un derroche para invertir en el chalaneo y el compadreo de amigos, culturetas y todos cobrando altos precios. Una vergüenza millonaria en ausencia del poeta para propaganda y vividores

–¿Cómo fue el homenaje y qué resultados obtuvo?

–La idea era interpretar a Federico en su universo polinuclear de infancia para aplicar inteligente y acordemente programas de conservación, belleza y prestigio a nuestra vega; preservar su valioso y rico patrimonio agrario, cultural, englobado en una marca local que generara empresas, empleo, riqueza, prestigio y calidad de vida. Incluso conseguí traer a Felipe González, que dio un sonado mitin.

–¿Y qué pasó?

–Pues que unos irresponsables insensibles empezaron a destruir un rico pueblo con historia, con una espectacular agricultura, incluso lleno de elementos patrimoniales para su conservación arquitectónica rural y con contenidos museísticos. Todo era un derroche para invertir en el chalaneo y el compadreo de amigos, culturetas y todos cobrando altos precios. Una vergüenza millonaria en ausencia del poeta para propaganda y vividores que se lo llevaban todo y además fabricando idioteces e inventando mentiras y propaganda desorbitada, haciendo un mito ficticio que, a buen seguro, al mismo Lorca le hubiera hecho vomitar, viendo, día a día y año tras año, devastar y destrozar nuestra tierra con tanta sandez y tanto latrocinio público.

–¿Y usted que hubiera hecho?

–Llevar a cabo con buenas relaciones y disposición gubernamental, que las había, con mandatarios de la Junta de Andalucía , del Gobierno Central y Fondos Europeos, un proyecto de Rehabilitación y de Reconversión Territorial en la zona; con proyectos de desarrollo ideados y adecuados a dar divulgación de calidad territorial agraria, cultural, servicios académicos, turismo y, sobre todo, lo más importante para generar riqueza y progreso, vida laboral y mucho empleo. Pero ya lo dijo Federico: «Tierra de látigo y mula».

Se perdió la ocasión que apoyaba el Gobierno, por ejemplo a iniciativa mía, que se me concedió crear un proyecto de una novedosa Escuela Taller y, una vez vino una chequera con cientos de millones, me echaron a la calle.

–José, ¿cuántas mentiras hay en torno a la figura de Lorca sobre su vida y su muerte?

–En el año 1977 publiqué un libro de dibujos; fue la primera publicación donde apuntaba de la vida y la muerte del poeta; lo mandé a gente diversa cuando se preparaba el asalto de construir la versión oficial con grandes editoriales. Yo siempre oí, desde niño, a mis familiares y allegados, contar la versión de la captura y muerte del poeta. Esto empezó por alguien muy cercano a él y que, desde siempre, años atrás, esta familia estaba enfrentada a la del poeta. Federico, que tampoco era santo, creó con daños colaterales su particular Casa de Bernarda Alba, que le prohibió publicar su padre en vida, sabiendo la gravedad de este daño, pues apuntaba a herir sin pistola en mano pero con su pluma, a esta familia. Dicha obra, para mí sacada de tono, fue precisamente la que le costó su captura en aquellos días cuando vino a Granada para llevarse a vivir lejos a su pretendido amante Rubio de Albacete. Aquí le esperaba su final pues era, según quien le conoció a fondo, tan ingenuo e incauto que no intuyó, cegado por amor, el peligro de aquellos días. Se montó el paquete que si Franco, que si la Guardia Civil, que si los Rosales que si unos y otros mandados: todo un galimatías tendencioso para tensión del politiqueo, odios entre los españoles y rentabilizar unos cuantos nuevos señoritos de hacer la marca Lorca y, como dueños del cortijo ya, pegarse también la vida padre, eso sí, siempre a costa del ignorante y sufrido pueblo «paganini».

–¿Y de los restos de Lorca, qué nos puede decir?

–Que el paradero de los restos se sabe, y esto lleva ríos de tinta por ahí; que el padre con la ayuda de su hermano Enrique García, el cual ejercía de secretario del juzgado de Fuente Vaqueros, los tomó de la fosa común entre Víznar y Alfacar. Es mi opinión personal, tras comprobar durante muchos años rumores de familiares cercanos e hijas del propio Enrique, además, padrino del poeta.

¡Pepito, la gente no cuenta más que locuras, inventos y disparates! ¿¡Tu crees que mi tío iba a dejar a su hijo tirado en la cuneta de una carretera!?

Recreación del entierro nocturno de Lorca

En aquellos días de terror en Granada no había lugar sin estar vigilado y controlado por las fuerzas del alzamiento y el único resorte posible era la vía de Fuente Vaqueros; pues aparte está el claro sentimiento pleno de enterrarlo su padre en nuestra tierra natal, en su pueblo y junto a la casa donde el nació; llegar y dejar los restos de su hijo allí para que descansaran en paz. Durante años he oído a familiares y a gente mayor estos rumores, para mí muy acertados; incluso acerca de la Guardia Civil ser conocedora y permitir aquel traslado o enterramiento secreto, eso sí, bajo un sagrado juramento familiar que en aquellos días había que mantener oculto por los peligros que suponía este traslado y el peligro incluso de apostasía.

Última imagen conocida de Federico García Lorca, en el Paseo de Recoletos, en julio de 1936

El padre de Federico, hombre pudiente, sentimental, apasionado y muy arraigado a su tierra, era a la vez amigo de Miguel Ríos Narváez, cura párroco por aquellos días en la iglesia del pueblo y, además, pariente cercano de su primera mujer Matilde Palacios Ríos; dicha versión de oídas y de testigos cercanos que encontré, cumple todas las pesquisas y posibilidades de llevarse a cabo este entierro, tras llegar a un tácito acuerdo de conciencia, de cumplimiento y de amor cristiano, con la comprensiva asistencia de una persona amiga; incluso autoridad eclesial que asistiría el entierro.

Junto a la iglesia estaba el cementerio antiguo de Fuente Vaqueros y donde, después de varios años se construiría encima la nueva Iglesia de la Encarnación. Desde hace años me fijo en ello y están visibles bajo el Altar y la Cruz del Santísimo Cristo de la Victoria, donde, repito, es una versión personal, reposan los restos del poeta.

Desde niño, hacía la repetida pregunta a las hijas de Enrique García: ¿Dónde están los restos del primo Federico? Estas primas hermanas del poeta y vecinas mías, me decían, al oír hablar de Víznar y Alfacar, nerviosas y exaltadas con el color sonrojado en las mejillas: «¡Pepito, la gente no cuenta más que locuras, inventos y disparates! ¿¡Tu crees que mi tío iba a dejar a su hijo tirado en la cuneta de una carretera!? Vamos hombre!».

Mi proyecto, llamado 'Molino de Tiempo' era un testimonio artístico de gran calidad con testimonios de grandes personalidades como Luis Rosales, Paco Umbral, Vázquez Montalbán, Mauricio Wiesenthal

–¿Tiene relación con la familia García Lorca?

–Yo nací en Fuente Vaqueros y tuve la suerte de vivir una infancia estupenda junto a una familia y unos magníficos vecinos. Sé que Federico tuvo la suerte de contar con un padre espléndido que, por cierto, está muy olvidado y el cual, le dio todo y más de cuanto podía para los caprichos de su hijo.

Conocí y abracé a los hermanos del poeta, a Isabel y a Paco. Isabel, Laura, Manolo y otros familiares han estado en mi casa recordando tiempos de nuestros abuelos, incluso Clotilde, prima de Federico, recordando visitar de niños con los primos a mi abuela Natalia. Todo un cúmulo de recuerdos gratos echados por tierra. Así funcionan los censores de la ingeniería incultural; ahora la marca que hemos construido sobre Lorca está al servicio y provecho de unos cuantos ignorantes olvidadizos de nuestras raíces y acerca del terruño verdadero.

–¿Tiene usted alguna relación con la política cultural del Centro Lorca?

–Con los antiguos gestores, sí; ahora con los poquitos que quedan ninguna, pues al hacer una propuesta de exposición con el ánimo de aportar, se me negó y fui ninguneado. Mi proyecto, llamado Molino de Tiempo era un testimonio artístico de gran calidad con testimonios de grandes personalidades como Luis Rosales, Paco Umbral, Vázquez Montalbán, Mauricio Wiesenthal y otros tantos, que reúne de modo inédito, el verdadero mundo polinuclear de aquel bellísimo Fuente Vaqueros; con ilustraciones, acuarelas basadas al natural y recreaciones ilustradas como testigo y patrón de la verdadera memoria histórica, patrimonial y monumental que, por cierto, saldrá pronto editada. Pero el tiempo, sin duda alguna, pone a cada cual con las muchas cosas vividas en su verdadero lugar. Recuerdo aquello de Santa Teresa que dice: «La verdad duele pero cura».