25 de septiembre de 2022

Darío Villanueva es un teórico y crítico literario español, y fue director de la Real Academia Española entre 2014 y 2018

Darío Villanueva es un teórico y crítico literario español, y fue director de la Real Academia Española entre 2014 y 2018RAE

Darío Villanueva: «El lenguaje inclusivo nace de una pulsión ideológica promovida por minorías»

El teórico y crítico literario y exdirector de la RAE comenta la medida argentina de prohibir el lenguaje inclusivo en las aulas, y responde a las críticas: «Las Academias van siempre por detrás de la lengua, que es soberana y autónoma»

Acusaciones cruzadas, referencias veladas y algún que otro dardo, herencia o consecuencia del revisionismo histórico, ese que hace mirar con recelo todo lo que aluda mínimamente al «pasado colonial», aunque sea con algo tan objetivamente positivo como es la salvaguarda del idioma español; un idioma que, se quiera o no, se extendió desde España al resto de Iberoamérica.
Pero mientras Perú declara de interés nacional la realización del Congreso Internacional de la Lengua Española, que tendrá lugar en marzo de 2023, Argentina reabre el debate sobre el uso del castellano a ambas orillas del Atlántico. Y eso a pesar de que todo empezó con una medida lógica: el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, ha establecido una norma según la cual los docentes tienen que «respetar las reglas del idioma español».
Este anuncio fue acompañado por una resolución del Ministerio de Educación que prohíbe el uso de la «e», la «x» y el «@» por parte de los profesores, tanto dentro de las aulas como en las comunicaciones dirigidas a las familias, restringiendo así el avance descabellado del mal llamado «lenguaje inclusivo».
Esta medida ha reabierto un debate antiguo, y las respuestas no se han hecho esperar por ninguno de los dos bandos: los que están a favor de la medida (y piensan, de hecho, que debería ser extensible a toda la comunidad hispanohablante) y los que ven en ella una norma sexista. Lo que se cuestiona de la nueva normativa es «la invisibilización que plantean quienes sienten que el masculino genérico excluye a las mujeres», además de que ven en la norma una ambición por censurar y prohibir.
La Unión de Trabajadores de la Educación sostiene que la medida es contraria «la inclusión y el respeto a todas las identidades de género» y ha advertido de que el personal docente continuará «construyendo una escuela pública e igualitaria para todes».
Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llamó a los alumnos de cuarto de primaria a «rebelarse» contra España al afirmar: «No nos van a explicar las palabras que podemos usar». «No nos gusta, chicos y chicas, prohibir. Nos gusta que puedan expresarse, decir lo que sienten, ser libres». Frente al cruce de acusaciones, El Debate ha recurrido al teórico y crítico literario y exdirector de la Real Academia Española, Darío Villanueva, para aclarar algunos conceptos.
–¿Qué opina sobre la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en los centros escolares de Buenos Aires?
–Es una medida muy acertada. En el sistema educativo hay que enseñar, como uno de los objetivos principales, la lengua (o lenguas, en su caso) del país a través de la gramática, la ortografía y el léxico. Los profesores son filólogos que las han estudiado a fondo previamente. El llamado lenguaje inclusivo es una propuesta que nace de una pulsión ideológica promovida por minorías a las que el respeto a la lengua no les importa nada. Argentina está reaccionando desde las autoridades. La Legislatura de la provincia de Santa Fe el 8 de abril de 2021 sancionó «con fuerza de ley» lo siguiente: «Prohíbase el uso en documentos oficiales del comúnmente denominado lenguaje inclusivo, empleado para reemplazar el uso del masculino cuando es utilizado en un sentido genérico, así como de cualquier otra forma diferente a la lengua oficial adoptada por la República Argentina y la Provincia de Santa Fe».
Cuando el viernes 13 de marzo de 2020 se retransmitió en directo desde el palacio de la Moncloa la declaración institucional del presidente del gobierno anunciando el estado de alarma en la crisis del coronavirus, el vocativo inicial «Estimados compatriotas» iba lógicamente dirigido a los hombres y mujeres que comparten con don Pedro Sánchez la condición de españoles. Igualmente, cuando el presidente nos decía que las decisiones de gobierno anunciadas tenían como objetivo «proteger, mejor, la salud de todos los ciudadanos», ninguna española pudo pensar que la dejaba fuera el escudo protector dotado de «todos los recursos del conjunto del Estado». Otro tanto, cabe pensar a propósito de la aseveración de que «el Gobierno de España va a proteger a todos los ciudadanos» ante una emergencia que «amenaza la salud y el bienestar de todos». A tal fin, el presidente recordó a los millones de televidentes y escuchantes que «la primera línea la forman los profesionales de la salud», y que estaba seguro de que «ellos, con su entrega, su sacrificio, nos protegen a todos y merecen el reconocimiento y la gratitud de todos». Tampoco era confuso el mensaje a quienes se dirigía específicamente: «a nuestros mayores y a las personas con enfermedades crónicas» por una parte, y «a los jóvenes, quienes tienen, también, una misión decisiva» para cortar los contagios. Unos y otros, así como la totalidad de la ciudadanía, deberíamos «seguir a rajatabla las indicaciones de los expertos y colaborar unidos para vencer el virus». Y concluía el presidente su alocución, pronunciada con la seriedad y firmeza que la situación requería, apelando «directamente a los compatriotas. La victoria depende de cada uno de nosotros (…) El heroísmo consiste, también, (…) en protegerse uno mismo, para proteger al conjunto de la ciudadanía». Y concluía don Pedro Sánchez con lema o consigna: «Este virus lo pararemos unidos».
–¿Cree que el lenguaje inclusivo desvirtúa el castellano?
–Por completo. Ignora y destruye que el idioma es un código de dependencias mutuas. Ante él hay que tener también una actitud «ecológica». Si distinguimos entre personas «miembros» y «miembras», para ser coherentes a partir de ese momento los brazos serán miembros y las piernas miembras.
–¿De qué forma el informe que realizó la RAE sobre el lenguaje inclusivo en 2020 daba por zanjadas estas cuestiones?
–Exponiendo la teoría gramatical de nuestra lengua, formalizada por primera vez en 1492 por Nebrija, cuyo quinto centenario luctuosos estamos conmemorando, confirmada por la primera gramática de la RAE en 1771 y ratificada por la monumental Nueva Gramática de la Lengua Española de la que fue precisamente ponente Ignacio Bosque en 2009. Tiene más de tres mil páginas y su elaboración fue panhispánica; es decir, suscrita por las 22 academias de la lengua española que entonces existían. Ahora ya somos 24 con la incorporación de la Ecuatoguineana y la Academia nacional del judeoespañol en Israel.
–¿Es el uso del masculino como genérico inclusivo lenguaje sexista?
–En modo alguno. Hay muchas lenguas en donde se da el mismo hecho lingüístico. El sexismo viene de las leyes, las prácticas comunitarias, la violencia de la sociedad y sus prejuicios. Conozco una lengua en la que el genérico no es el masculino sino el femenino. Se trata del guajiro, que se habla en la costa venezolana. La sociedad guajira sí que es machista: nada que ver con las nuestras, civilizadas.
–El gobernador de Buenos Aires ha dicho: «No nos van a explicar desde España qué palabras usar». ¿Se extralimita la RAE al regular el idioma para todos los hispanohablantes?
–Se trata de una afirmación totalmente inconsistente. El gobernador se nota que no ha estudiado, ni reflexionado, sobre la lengua, y los estudios lingüísticos no son lo suyo (lo cual es normal, claro. No tendría por qué. Lo normal en el político es ser lo que Baltasar Gracián calificaba como «discreto»). Las Academias de ASALE, que son 24, y no la RAE en solitario, lo que hacen es ir siempre por detrás de la lengua, que es soberana y autónoma. Crea las palabras y su significado, y las modifica. Y la lengua se da a sí misma unas reglas, decantadas por el curso de los siglos, y la Gramática lo único que hace es formalizarlas. Así desde Nebrija.
–¿Por qué ha dicho usted que se trata de una expresión anacrónica?
–Porque va con 150 años de retraso, al menos, en su información. Poco después de las independencias, las repúblicas fueron las que adoptaron el español como su lengua oficial, y gramáticos americanos como Andrés Bello fueron adalides en el estudio de nuestra lengua, siempre con la idea de preservar su unidad. En 1871 se creó la primera Academia americana, la de Colombia. Luego fueron creándose las otras hasta las 24 antes mencionadas (la filipina, en 1924). Y en 1951 el presidente mexicano Miguel Alemán Valdés promovió la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE. Desde entonces todavía es más anacrónico decir que España impone nada en este terreno. Los españoles somos el 8 % de los hispanohablantes.

Poco después de las independencias, las repúblicas fueron las que adoptaron el español como su lengua oficial

–Si cuando se producen las independencias a partir de 1810 solo un 20 % hablaban español, ¿puede ser ese el origen del problema?
–Todo lo contrario. El 80 % de la población era virgen en lo que se refiere al español. Y así sus respectivas repúblicas pudieron enseñarles como oficial la lengua que quisieron (el español) y tal y como quisieron (mediante las gramáticas que Bello y los otros lingüistas americanos propalaron a partir de la de Nebrija y en consonancia con las de la RAE).
Por otra parte, no sé de qué problema estamos hablando. ¿De que el español sea la segunda lengua del mundo por el número de hablantes nativos, más 550 millones? ¿Que disfrute de una total unidad ortográfica –compárese con el portugués o incluso el inglés– y gramatical, respetando eso sí algunas, muy pocas, modalidades diferenciales (por ejemplo, el voseo)? ¿Que subamos a un avión en Montevideo, La Paz, San José, Cuernavaca o Málaga y después de volar durante diez horas en el aeropuerto de llegada nos esté esperando nuestra misma lengua para decirnos bienvenidos (no welcome)?
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