08 de diciembre de 2022

La película rusa 'Loveless' estuvo nominada en los Premios Oscar 2017

La película rusa 'Loveless' estuvo nominada en los Premios Oscar 2017

Rusia reclama su lugar en la cultura: «boicotea» los Oscar y varios directores de cine dimiten

La decisión ha provocado la dimisión de tres directores integrantes del comité encargado de cursar los largometrajes rusos para los premios

la guerra también es cultural. Quizá es cultural antes que nada, sin reducir la virulencia de la violencia que viven los ucranianos desde febrero. Pero en gran parte, y como ya sucedió en la Guerra Fría, las guerras se juegan fuera del campo de batalla.
Desde el inicio de su ofensiva, Putin ha tenido muy claro que la fuerza de Rusia, su predominancia y la imagen que de ella (y de él) tuvieran en el resto del mundo, inclinaría la balanza hacia uno y otro lado. Y por ello ha jugado con las expresiones culturales patrias, ha hecho su juego de peones con el Teatro Bolshói y ha silenciado y ensalzado a aquellos que se mostraran en contra o a favor de su ataque a Ucrania.
Ahora, el control de la cultura ha tomado un nuevo cariz: el de boicot. Rusia ha decidido no enviar un candidato oficial a los Premios Oscar, enarbolando así su crítica .
La noticia ha sido anunciada por la academia de cine rusa, y varios miembros del comité de los Oscar rusos, entre ellos su presidente, el director de cine Pável Chujrái, han dimitido en protesta por la decisión de la academia de cine rusa.
Chujrái ha enviado una carta, desvelado por la veterana periodista Larisa Malyukova, en la que reprochaba a la academia de cine rusa haber tomado una «decisión unilateral sobre el presidente del comité», algo que calificaba de «injusto e ilegal». Por ello a su dimisión se sumaron otros miembros del comité, como Nikolaï Dostal, Sergey Selyanov, Vladimir Kott y Andrey Zvyagintsev, que actualmente vive en París.

Unos Oscar «para Europa y Asia»

La decisión de la academia de cine rusa de boicotear los Oscar refleja las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia. Nikita Mijalkov, cineasta que apoya firmemente al presidente ruso y preside la Unión de Cinematógrafos de Rusia, dijo que «no tenía sentido» seleccionar una película que representara a Rusia en un país que, en realidad, «niega actualmente su existencia», según recoge el periódico local TASS. Mijalkov, que dimitió del comité de los Oscar en agosto, ha dicho que quería organizar un equivalente a los Oscar para Europa y Asia.
Algunos miembros del comité de los Oscar rusos apoyan la decisión de renunciar a los premios de la Academia, especialmente la cineasta, productora y guionista Karen Shakhnazarov, que ha comparado a Estados Unidos con la Alemania nazi. «Enviar una película a Estados Unidos sería como enviar una película a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial para obtener el premio del Tercer Reich», declaró Shakhnazarov al medio local Krasnaya Vesna.
Rusia lleva años presentando películas a los Oscar. De hecho, la Academia ha reconocido en numerosas ocasiones la calidad de su cine: la última fue en 2017, cuando la película de Andrey Zvyagintsev Loveless, que ganó el premio del jurado en Cannes, fue nominada a mejor película extranjera. Algo que se repitió en 2019 con Beanpole, de Kantemir Balagov, que había ganado el premio Un Certain Regard en Cannes, y Dear Comrades, de Andrei Konchalovsky, ganadora del Premio Especial del Jurado en Venecia.
Muchos de los cineastas rusos abandonaron el país al inicio de la guerra, o lo han abandonado desde entonces. Considerados disidentes, Putin los vigila, aunque están lejos de su control, por lo que podemos esperar en los próximos años una reflexión sobre la guerra hecha a través del séptimo arte.
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