La fugacidad frente a la realidad
Cinco frases de escritores para no ahogarse en las preocupaciones
Cerramos los ojos y el tiempo de realizar lo imaginado, ya no existe; se ha evaporado entre preocupaciones por cosas que no existen y preocupaciones reales por tragedias y dramas inesperados
Pasan los días de un modo tan rápido que cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde para casi todo. Esa es la sensación generalizada en nuestro mundo rápido e inhumano.
Cerramos los ojos y el tiempo de realizar lo imaginado, ya no existe; se ha evaporado entre preocupaciones por cosas que no existen y preocupaciones reales por tragedias y dramas inesperados.
La vida diaria va por otro camino distinto al de nuestras quimeras y nuestros deseos, más o menos, confesados. La vida se muestra de otra manera que se escapa a nuestra vista, demasiado acostumbrada a lo fugaz y a la ceguera frente a los detalles donde se agazapa la belleza.
Ida Vitale, Fortuna
No ser casada en un negocio, medida en cabras, sufrir gobierno de parientes o legal lapidación.
No desfilar ya nunca y no admitir palabras que pongan en la sangre limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos».
Rafael Guillén, siempre llegamos a destiempo
«Cada llegada es un fracaso. Parte
ya el tren y conseguimos
subir en marcha. Todo en vano.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido.
A través del cristal nos asomamos,
pero la vida ya se ha ido; todo
se ha ido inacabado.
Estamos viendo rostros, árboles,
de otras personas y otros campos.
Estamos contemplando una montaña
que ya no es esta misma que miramos.
Oímos voces, gritos, carcajadas
que hace ya tiempo que sonaron.
Difícilmente pretendemos
hallar una respuesta por el tacto;
y cuando al fin tocamos algo vivo
ya no está allí lo que tocamos.
Cada momento que nos lleva
es un presente ya pasado.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido;
se había ido al alcanzarlo».