Ilustración cedida por la Editorial Érase
Una nueva editorial trae a España la mejor literatura infantil y juvenil con valores cristianos
La editorial Érase nace tras detectar una gran cantidad de libros destinados a un público juvenil repletos de ideologías
Muchos padres y educadores en España se encuentran habitualmente con un problema: los libros que se venden como lecturas juveniles muchas veces tienen un contenido inapropiado para su edad, con escenas de violencia, sexo más o menos explícito y, sobre todo, mucha ideología.
El potencial formativo de las historias y su papel central en la educación de niños y jóvenes obliga a no tomarse a la ligera los libros que leen los menores. Una lectura puede traer un impagable beneficio intelectual y formativo para un menor, pero si su contenido es pernicioso, también puede causarle una herida difícil de sanar.
¿Por qué del mundo anglosajón? En conversación con El Debate, Pedro Lara lo explica. «Yo siempre he sido un amante de la ficción y de la fantasía, y a lo largo de los años, y especialmente a partir de que empecé a tener hijos, me di cuenta de que la literatura juvenil, no solo de fantasía, sino de ficción en general, en el mundo anglosajón, en la lengua anglosajona, con un trasfondo cristiano, es mucho mejor que la que se publica en España».
«De hecho, en España es prácticamente inexistente, aunque hay muy honrosas excepciones, como Diego Blanco y Jaime Blanch, por ejemplo», añade. Con un amplio catálogo de literatura elaborado a partir de los libros en inglés que lee a sus hijos, Pedro se dispuso a hacer realidad su sueño, y el de muchos padres, e impulsar un sello editorial especializado en literatura infantil y juvenil de confianza.
«Ese era mi inquietud. Lo que quería era poder traer esos libros a España, para que lo puedan disfrutar los niños y jóvenes españoles también. Se trata de estimular la producción literaria en esa línea en España».
Érase, que acaba de publicar su primer título, La octava flecha, del profesor de lengua y literatura J. Augustine Wetta, quiere publicar libros «que no solo sean buenos, sino que puedan ser leídos por toda la familia y recuperar la lectura en voz alta en familia».
En ese sentido, Pedro Lara advierte que, aunque en este momento en el mercado «hay mucha literatura formalmente muy buena, muy bien escrita», «está contaminada de ideologías. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, Alas de sangre, que está de moda ahora, pero no es la única».
El sitio web de la editorial Érase es toda una declaración de intenciones en favor de la tradición secular de contar historias en comunidad, historias que sean provechosas, que reafirmen el valor del grupo, y fortalezcan las raíces identitarias que sustentan la solidaridad y fraternidad entre sus miembros.
Nada más abrir la página aparece un texto donde se recuerda que «desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido un deseo de contar historias. Primero en torno a una hoguera, luego junto al ‘hogar’, tribus, familias y amigos se han congregado y hablado, transmitiéndose las mismas historias de generación en generación».
Figura también una frase de G. K. Chesterton de su libro Ortodoxia: «Mi primera y última filosofía, aquella en la cual creo con una certeza inquebrantable, la aprendí en el cuarto de los niños. […] Me refiero a una cierta manera de ver la vida que fue engendrada en mí por los cuentos de hadas, pero que desde entonces ha sido diligentemente ratificada por los hechos».
¿Por qué esta frase de Chesterton? Pedro Lara explica que tanto él como la otra impulsora de Érase, Loreto Ríos, «somos admiradores de Chesterton, tanto de su obra como de su persona».
Además, «la cita expresa magistralmente nuestra visión de lo que hace la buena literatura, y muy especialmente la fantasía, y lo que pretendemos con nuestros libros: introducir a nuestros lectores en la realidad y ayudarles a habitarla adecuadamente, es decir, a vivir bien. Esta función irreemplazable de la literatura opera, según Chesterton, de dos formas: educando la imaginación moral del lector y sembrando en él la convicción de que este mundo nuestro es un lugar siempre nuevo y sorprendente».