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Domo de Hierro de Israel interceptando misiles Iraníes, Tel Aviv

Cúpula de Hierro de Israel interceptando misiles Iraníes en Tel AvivEFE

Museos de Irán e Israel activan protocolos de emergencia para proteger su patrimonio cultural

La escalada del conflicto ha llevado al cierre de grandes instituciones y al traslado urgente de obras culturales a espacios subterráneos y seguros

La guerra no solo amenaza vidas humanas, sino también pone en riesgo el legado cultural de los países en conflicto.

Con la reciente escalada de la situación entre Irán e Israel, museos y autoridades patrimoniales de ambos países han activado protocolos de emergencia para proteger obras de arte, piezas arqueológicas y archivos históricos de valor incalculable.

En Irán, el Ministerio de Patrimonio Cultural, ha ordenado el cierre de todos los museos y sitios históricos del país, incluidos los 28 'World Heritage sites' por la UNESCO.

Según declaraciones del viceministro Ali Darabi, todas las piezas más sensibles y valiosas han sido ya trasladadas a ubicaciones seguras. «Los custodios de las obras han activado el protocolo de crisis», lo que envuelve reubicar los objetos más destacados a espacios protegidos.

Teherán, la capital de Irán y foco de los recientes bombardeos israelíes, residen algunas de las joyas culturales más valiosas del país.

Por ejemplo, el Museo Nacional de Irán, con piezas que se remontan a más de 300.000 años de antigüedad; el Museo de Arte Contemporáneo, que alberga obras de Picasso, Monet y otros grandes nombres del arte occidental; y el Palacio de Golestán, patrimonio mundial desde 2013. Todos ellos permanecen ahora cerrados de manera indefinida.

También en Israel, las instituciones culturales han tomado medidas extremas. Tras los ataques de aéreas por parte de Irán sobre Tel Aviv, tanto el Museo de Israel en Jerusalén como el Museo de Arte de Tel Aviv comenzaron a reubicar sus obras en instalaciones subterráneas.

«Estamos acostumbrados a estas situaciones», declaró Suzanne Landau, directora del Museo de Israel, a la radio pública Kan. También aseguro que toda obra en préstamo o de valor especial también ha sido retirada de las salas y almacenada de forma segura.

Ambos museos han cerrado al público hasta nuevo aviso. El Tel Aviv Museum of Art, que conserva importantes colecciones de arte moderno y contemporáneo, activó su protocolo de guerra, retirando todas las piezas expuestas y asegurándolas en sótanos hechos para este tipo de emergencias.

Mientras tanto, la Sociedad Iraní de Arqueología ha comunicado que condena los ataques y avisó a la comunidad internacional para proteger el patrimonio cultural en peligro. En su mensaje, publicado en la red Telegram, la organización advierte que la destrucción de estos bienes es un crimen de guerra según las leyes internacionales.

«El patrimonio cultural no pertenece solo a una nación: es un legado común de la humanidad. Su destrucción es un atentado contra la memoria y la identidad», subraya el comunicado.

Por ahora, lo que antes eran salas culturales abiertas al público, se han convertido en búnkeres oscuros. En ambos países, como tantas veces en historia, la cultura se ha convertido en rehén de la guerra.

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