Julio Iglesias también acompañó a José María Aznar en un mitin en Mestalla que albergó a cerca de 60.000 personas en febrero de 1996
El día que Julio Iglesias le dio el empujón que José María Aznar necesitaba para ganar las elecciones
Aunque el Partido Popular tenía viento de popa en 1996, Julio Iglesias le dio a Aznar el empujón que necesitaba para llegar a la Moncloa
Era el 29 de febrero de 1996. España se preparaba para unas elecciones decisivas. Seguramente no había tanta expectación desde aquellas elecciones del 28 de octubre de 1981 en que, con el recuerdo fijo en el golpe de Estado del 23F, el PSOE de Felipe González se alzó con la victoria con unos inéditos (y récord nunca más igualado) 202 diputados.
De aquellas elecciones se dijo que cerraban la Transición y llevaban a España a la senda definitiva de la democracia.
En el 96 el contexto era diferente. El Gobierno de Felipe González estaba agotado, acosado por los casos de corrupción y escándalos políticos, Filesa, Roldán, GAL…, una crisis económica rampante y una sensación general de final de ciclo.
El ánimo en las filas del Partido Popular era de victoria inminente. Pero, para que no se repitiera el fiasco de 1993, en que González ganó por la mínima, José María Aznar necesitaba un empuje, y ese empuje se lo dio Julio Iglesias.
El escenario fue la plaza de toros de Zaragoza, donde se iba a producir uno de los episodios de la historia electoral española más pintorescos.
Julio Iglesias era ya una súper estrella mundial. Un artista afincado en Miami que, aparentemente, se encontraba ya por encima de preocupaciones aparentemente vulgares como pueden ser unas elecciones.
Pero no era así. El cantante siempre aseguró que seguía la actualidad española y que se preocupaba por cuestiones nacionales. Aunque siempre se mantuvo al margen de partidismos y se preocupó mucho de expresar públicamente apoyo a ningún partido.
No era ningún secreto que Julio Iglesias se llevaba bien con todos: con el Rey y con políticos de toda condición, fueran de socialistas o populares.
Esta vez, sin embargo, era diferente, y Julio Iglesias, precisamente por su influencia social, se sintió con la responsabilidad de tomar partido y apoyar a José María Aznar y al Partido Popular.
Tras unas palabras del candidato, el cantante subió al atril. El público enloqueció. Julio trataba de tomar la palabra, pero no le dejaban. Acertó a decir unas primeras palabras: «Es la primera vez en toda mi vida…».
«¡Que cante, que cante!», le interrumpió el público. «Por supuesto que lo que más me gustaría es cantarle a José María. Y le voy a cantar», contestó el cantante desatando un atronador aplauso.
Luego, por fin, le dejaron hablar: «Antes que nada quiero decir que esta es la primera vez en mi vida, y ya son muchos años, en que tomo una decisión con el alma y con la cabeza. Después de trece años de gobierno un país no crece nunca si no tiene un cambio. No solamente no crece, si no que se apoltrona, se acomoda, se acostumbra. Y hoy, en Zaragoza, con todo mi sentimiento y mi raciocinio digo que no va a haber un mejor presidente para España que José María Aznar». «Yo les digo, españoles, que José María Aznar es honesto».
Y al final, no cantó.