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El cineasta Pedro Almodóvar, siempre listo para hacer propaganda por SánchezEuropa Press

La nueva Zeja: los artistas e intelectuales más entusiastas de Pedro Sánchez

Subvenciones, publicidad o simplemente, pertenecer a la aristocracia intelectual oficial: muchos intelectuales, escritores y artistas de izquierda se deshacen en halagos a Sánchez

Mucho se ha hablado en los últimos meses del regreso de «la Zeja», aquel grupo de artistas, actores, cineastas, escritores e intelectuales abiertamente identificados con la izquierda más o menos radical que hicieron del apoyo a Zapatero su razón de ser.

La Zeja ha vuelto para lanzar un salvavidas a Pedro Sánchez en sus horas más bajas. Esta nueva Zeja ha difundido dos importantes manifiestos: uno sobre la guerra en Gaza y otro en apoyo del gobierno de Sánchez en plena tormenta de corrupción del caso Ábalos-Koldo-Cerdán.

Aunque ha habido bajas en la Zeja desde tiempos de Zapatero, lo cierto es que el grueso del grupo se mantiene. Los rostros son los habituales, con otros nuevos. Pedro Almodóvar al frente, Guillermo Fesser, Alberto San Juan, Luis García Montero, Jordi Évole o Eduardo Casanova.

Pedro Almodóvar es el que más méritos sanchistas ha realizado. Siempre adulador, aseguró recientemente en un acto de UGT que un gobierno progresista «es más necesario que nunca», y mostró su empatía hacia el presidente: «Yo no me podría en el lugar de Pedro Sánchez, pero este tipo de gobierno es más necesario que nunca».

Pero el momento de mayor lisonja del cineasta al presidente se produjo con motivo del Festival de Cine de San Sebastián en septiembre de 2024, cuando Almodóvar se deshizo en halagos a Sánchez que fueron más allá de lo ideológico: «Conozco a nuestro presidente y sé que viene esta noche, lo cual yo le agradezco mucho porque hay que entenderlo como un apoyo a la Cultura porque no siempre se hace así».

«Tengo un discurso para agradecer el premio esta noche y tengo un hombre que, además de ser nuestro presidente, en Europa y en Estados Unidos le llaman 'Mr. Handsome', 'Mr. Guapo'. Entonces, claro, hay muchas cosas que pedirle y que decirle a un hombre de esas características a nivel político y a nivel físico también».

Otro de los leales sanchistas es Guillermo Fesser, el otrora estrella de la radio con Gomaespuma, reconvertido ahora corresponsal del Intermedio de Wyoming en Estados Unidos, donde adelantó la derrota de Donald Trump frente a Kamala Harris en las pasadas presidenciales, también ha derramado más de una lágrima por la manera en que Donald Trump trata a Sánchez y ha tildado, en el Intermedio, al presidente de EE.UU. de «matón».

Alberto San Juan, cuyo Teatro del Barrio ha sido premiado con los Premios Nacionales de Urtasun en 2024, y quien junto con Willy Toledo prendió la llama del «No a la guerra» en tiempos de Aznar, es otro leal sanchista que, en una reciente entrevista en El Mundo, no dudó en pedir al gobierno que envíe a la UME a exhumar fosas de la Guerra Civil.

Siempre leal a la mano que le da de comer, Luis García Montero es de los intelectuales de izquierdas españoles que más méritos han hecho en el sanchismo. Por algo Salvador Illa acaba de distinguirlo con el Premio Blanquerna por su labor en la promoción de la lengua y la cultura catalana.

Uno puede preguntarse: ¿pero el director del Instituto Cervantes no tendría que destacar por la promoción de la lengua y cultura española? Sí, pero en el sanchismo lo que da méritos es acariciar la espalda a los socios independentistas del gobierno de PSOE-Sumar, y entre ellos están los de ERC y Junts.

Con todo, el gran servicio del director del Cervantes al sanchismo es la guerra que ha abierto en los últimos días con la RAE con un ataque personal a su director, Santiago Muñoz Machado. Todo por facilitar el asalto de Moncloa a un organismo tan díscolo a la agenda del gobierno como es la Real Academia Española.

Jordi Évole, ese periodista que nada entre las aguas de la izquierda y la izquierda radical, entre el confederalismo que premie la deslealtad de regiones como la catalana con privilegios, y el independentismo más o menos abierto, ha pasado de un sanchismo propio de un amor ciego, a un desencanto. ¿A caso percibe Évole un cambio de vientos en la meseta y se prepara para un nuevo procés en ese trozo de España que se extiende entre el Ebro y los Pirineos?

Pese a todo, Évole sigue prefiriendo a Sánchez antes que una alternativa que supondría, según él mismo afirmó en su columna en La Vanguardia, «un retroceso histórico».

Lo cierto es que Évole llegó a pedir que a lo largo y ancho de Cataluña se le dedicaran calles a Santos Cerdán por su negociación-rendición con Puigdemont, que abrió las puertas a la amnistía y a la impunidad de los que estuvieron detrás del referéndum ilegal de independencia.

Obviamente, hubo de rectificar. Se reconoció traumado y se justificó: «Confié en él. Era la austeridad pura y dura».

Otro leal sanchista entre la intelectualidad de izquierdas española es el cineasta Eduardo Casanova. Necesitado de subvenciones para poder financiar sus películas de escaso rédito en taquilla, no dudó, en plena ceremonia de los Goya y con el presidente presente, pedir a Sánchez «más dinero para hacer nuestras películas». «Necesitamos dinero, dinero público para nuestras películas».

Dicho y hecho. El Plan Estratégico de subvenciones 2024-2026 prevé cerca de 400 millones de euros en dos años al cine español.

Ya en 2019, con motivo de las elecciones generales, Casanova publicó un tuit donde expresaba su «alegría por que el PSOE haya ganado», sin olvidarse de que «el enemigo está dentro», acompañando la publicación con un vídeo de Vox.