Fundado en 1910

Charlie Kirk debatió con George Abaraonye el pasado mes de mayo en la Oxford UnionCaptura de Youtube / Oxford Union

La Oxford Union destituye a su presidente por reírse de la muerte de Charlie Kirk

George Abaraonye, destituido en una votación de confianza con 1.228 votos, se resiste a abandonar la presidencia y denuncia manipulación

Ha tenido que ocurrir una trágica muerte y comprobar la reacción cruel y casi delictiva de una parte de la izquierda celebrando el asesinato (o riéndose de la víctima) para que las instituciones culturales y educativas europeas (occidentales, en general) comiencen a reaccionar frente al colonialismo autoritario woke.

El ejemplo más claro es la de la Oxford Union, la prestigiosa sociedad de debate afincada en Oxford y, aunque no está vinculada a la Universidad, sí que está muy mimetizada en los colleges.

De gran tradición, la Oxford Union se ha caracterizado históricamente por ser un espacio de debate respetuoso, un lugar de intercambio de ideas por cuyos debates han pasado algunos de los oradores más prestigiosos del Reino Unido y de otros lugares.

Fundada en 1823, por sus salones victorianos pasaron personajes como Sir Winston Churchill, Ronald Reagan o Albert Einstein, además de Elton John, el ex primer ministro Boris Johnson o la reina de Inglaterra Isabel II.

La Oxford Union ha sido un objetivo claro del progresismo woke deseosa de infiltrarse en sus organismos y convertirla, desde dentro, en una pocilga ideológica más alineada con la agenda izquierdista.

Es ahí donde entra George Abaraonye, un estudiante abiertamente alineado con la izquierda más radical, anti israelí, anti sistema, que en numerosas ocasiones ha expresado su odio al conservadurismo y que se presentó a presidente de la Oxford Union únicamente porque odiaba la institución.

Abaraonye resultó elegido presidente, aunque nunca pasó de presidente electo, ya que acaba de ser destituido en una votación de confianza después de que difundiera en varios chats internos mensajes ofensivos contra Charlie Kirk después de que el polemista estadounidense muriera asesinado de un disparo el pasado mes de septiembre.

«Han disparado a Charlie Kirk. ¡Vamos, jod…!», publicó en una comunidad. «Dispararon a Charlie Kirk, jajaja», publicó en otra. La difusión de ese contenido obligó a la Oxford Union a publicar un mensaje desvinculándose de las opiniones de su presidente electo y condenando «las palabras y sentimientos expresados por su presidente electo, George Abaraonye, con felicitaciones por la muerte de Charlie Kirk».

Consciente, quizás, del incendio que acaba de provocar, Abaraonye trató de retractarse y aseguró que sus palabras eran fruto de una «reacción impulsiva». «Nadie merece ser víctima de la violencia política», añadió. Pero era demasiado tarde.

La oposición a Abaraonye fue tan fuerte y unánime que él mismo solicitó la votación de confianza, que tuvo lugar el pasado sábado y domingo, y cuyo resultado se conoce ahora: 1.228 personas votaron por la destitución y 501 en contra.

Con todo, Abaraonye se resiste a aceptar el resultado y ha denunciado una manipulación del voto que anularía su resultado. De hecho, la votación tendría que haber continuado el lunes, pero se suspendió, según informa Sky News, porque «el ambiente de trabajo era imposible».

Lo cierto es que si Abaraonye quería ser presidente de la Oxford Union únicamente porque la odiaba, hay que reconocer que está haciendo méritos para lograr su objetivo, y es que la sociedad queda muy mal parada de esta polémica y de la negativa de Abaraonye de hacerse a un lado.

Quizás sea necesario que suceda algo así como enseñanza de futuro para aquellas organizaciones que por miedo o debilidad acepten sumarse a cualquier ideología de moda o de apariencia progresista, como es la ideología woke, pero que esconde una evidente pulsión autoritaria y liberticida.

El resultado de toda esta historia es que la Oxford Union está sufriendo un desprestigio irreversible e, incluso, se enfrenta a la quiebra, informa la prensa británica.

El Daily Mail informa de la sociedad está sumida en un absoluto caos y que la congelación de grandes donaciones debido a la actitud de su presidente ha puesto en una delicada situación económica a la otrora poderosa Oxford Union.