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El expresidente Nicolás Sarkozy durante su traslado a prisiónGTRES

Sarkozy busca inspirarse en prisión con la mayor historia de huida y venganza de la literatura

El expresidente francés se ha llevado a la cárcel tres libros y los ha seleccionado muy meticulosamente

El expresidente francés, Nicolás Sarkozy ya durmió su primera noche en la prisión de La Santé, en el XIV distrito parisino.

El ex jefe de Estado de la República Francesa, quien hizo de su mandato un espectáculo, no podía fallar al espectáculo en su entrada en prisión tras ser condenado por recibir dinero del sátrapa libio, Muamar el Gadafi, para financiar su campaña electoral.

«Mantendré la frente alta. No le temo a la cárcel», afirmó al diario francés La Tribune Dimanche. Y así lo hizo. Acompañado de su esposa, la cantante, actriz y modelo Carla Bruni, Sarkozy llegó al ingreso en prisión con rostro serio, de negro luto y destilando glamour francés.

Fuera de la prisión, un grupo de leales defendía la inocencia del ex presidente: «¡Libertad para Nicolás!».

Por su parte, era evidente que Sarkozy no iba a dejar al azar ningún elemento de su muy mediático ingreso en prisión. Del épico ingreso hasta el más mínimo detalle del contenido de su maleta.

Y es que, según difundió La Tribune Dimanche, Sarkozy tenía permitido ingresar con hasta diez fotografías familiares y tres volúmenes. ¿Y qué tres libros se ha llevado Sarkozy para amenizar las tediosas jornadas a la sombra?

Siempre remitiéndonos al dominical de La Tribune, el otrora poderoso presidente de la República se ha llevado un libro sobre la figura histórica de Jesucristo, El Jesús de la historia, del autor francés Jean-Christian Petitfils, y, los dos volúmenes de El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas (lo dicho, nada al azar).

En El Jesús de la Historia, el historiador Jean-Christian Petitfils bucea en las evidencias del Jesús histórico para plantearse la pregunta de quién era Jesús más allá del relato evangélico.

En cuanto El conde de Montecristo, este clásico absoluto de la literatura universal narra la historia de Edmundo Dantés, cómo es condenado de saboteador bonapartista y encarcelado en la infame prisión del If, frente a las costas de Marsella.

Más allá de ser una novela de aventuras, El conde de Montecristo es la historia de una injusticia y cómo la víctima busca a toda costa sobreponerse a la fatalidad del destino y, ayudado únicamente por su fuerza de voluntad (y un muy oportuno golpe de suerte) cobrarse una terrorífica venganza.

El conde de Montecristo, por otra parte, alberga una profunda reflexión sobre la justicia, sus carencias y sus límites.

Edmundo Dantés, convertido en el Conde de Montecristo tras escapar de prisión y hacerse con un inagotable tesoro escondido en un islote del Mediterráneo, regresa a Francia para vengarse de aquellos hombres que lo condenaron y que sacaron jugosos beneficios de dicha injusticia, convirtiéndose en poderosos y millonarios hombres de la alta sociedad parisina.

Irreconocible, millonario y ciego de ira, el Conde de Montecristo se cobra cruel venganza de todos y cada uno de los implicados en su injusta condenación.

Ahora bien, y ahí está la cuestión que inteligentemente plantea Dumas y que hace de esta novela una de las más grandes jamás escritas: ¿Es la venganza del Conde de Montecristo una injusticia mayor que la cometida contra Edmundo Dantés?

¿Acaso los inocentes a los que salpica dramáticamente la «justa venganza» de Montecristo merecían sufrir las consecuencias de una injusticia que no cometieron?

¿Logra Edmundo Dantes reparar la injusticia contra él cometida gracias a la venganza del Conde de Montecristo o, por el contrario, el daño moral que sufre una vez culminada la venganza es aún mayor que el sufrido tras su injusta condena a prisión?

Con todo, lo que al final cabe preguntarse es qué motivación ha llevado a Sarkozy a leer El conde de Montecristo en prisión. Él, en un mensaje difundido instantes antes del ingreso en prisión, afirmó que «entra en prisión un hombre inocente».

¿Acaso el ex presidente, convencido de su inocencia y su injusta condena, busca escaparse y vengarse de los responsables de su prisión emulando a Edmundo Dantés?

¿O estamos, únicamente, en el último show de un personaje que disfruta, precisamente, viendo que su trayectoria vital, dichas y desdichas, suscita artículos como éste?