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Galería Apolo del museo del Louvre

Galería Apolo del museo del Louvre, lugar donde se produjo el asalto y robo de las joyas de la corona imperial francesaMuseo del Louvre

El robo en el Louvre desata la alarma en los principales museos del mundo: ¿son realmente seguros?

Responsables de museos de todo el mundo se suman a un manifiesto donde recuerdan que la razón de ser de los museos es la accesibilidad al público, no convertirse en cajas fuertes

Los museos «no son ni bastiones ni cajas fuertes». Así lo dejan claro hasta 57 conservadores y responsables de los principales museos de todo el mundo, alarmados por el robo en el Museo del Louvre y los problemas de seguridad que ha puesto de manifiesto difundido por Le Monde.

La razón de ser de los museos, se señala en el manifiesto, «reside en su apertura y accesibilidad. En estos momentos difíciles y en esta prueba para el Louvre, expresamos nuestro más sincero apoyo a nuestros colegas, así como a su presidenta y directora, Laurence des Cars», manifiestan los responsables museísticos en su mensaje de solidaridad.

El documento subraya el papel fundamental que desempeñan los museos como espacios de encuentro con el arte y el conocimiento. Son, recuerdan, «lugares de transmisión y de asombro» que permiten a los visitantes «aprender del pasado, iluminar el presente y dialogar íntimamente con las obras maestras que conservan».

No obstante, advierten que estas instituciones culturales no permanecen al margen de la violencia que afecta al mundo actual. «Lo que ocurrió en el Louvre es uno de los mayores temores de los profesionales de los museos. Algunos de nosotros ya lo hemos vivido. Estos riesgos pesan sobre cada una de nuestras instituciones. Pesan sobre cada obra desde el momento en que se expone», subrayan en el texto, también respaldado por los directores de la Galería Borghese en Roma, el British Museum de Londres y el Rijksmuseum de Ámsterdam.

A este llamamiento se han sumado igualmente otras instituciones relevantes, como el Museo Nacional de Antropología de México, el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el Centro Pompidou de París. Todos ellos coinciden en que el robo no constituye un ataque aislado, sino una agresión directa a la esencia misma del museo como transmisor de patrimonio universal.

«Con este robo no solo se ataca al Louvre, sino a los propios museos en su misión más fundamental: compartir con el mayor número posible de personas el patrimonio común de nuestra humanidad. Seguiremos llevando a cabo esta misión juntos, con entusiasmo y determinación, junto al Museo del Louvre», concluyen con firmeza.

Este gesto de respaldo colectivo se ha conocido apenas un día después de que las autoridades francesas anunciaran la detención de dos individuos sospechosos de haber participado en el asalto. Según las investigaciones, formarían parte de un grupo de cuatro personas que la mañana del 19 de octubre ejecutó una incursión rápida en la Galería Apolo, espacio emblemático del Louvre.

Durante la operación, que se produjo en cuestión de minutos y accediendo desde el exterior tras fracturar una ventana, los ladrones se apropiaron de varias joyas pertenecientes a la colección de la corona. Aunque su tasación económica asciende a 88 millones de euros, expertos coinciden en que su valor histórico y simbólico es incalculable.

A pesar de los arrestos, las joyas aún no han sido recuperadas, lo que mantiene en vilo tanto a las autoridades como al sector cultural. El suceso ha reavivado la preocupación en la comunidad museística internacional ante el auge de actos delictivos que amenazan tanto el patrimonio como la integridad de los espacios que lo custodian.

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