Fundado en 1910
Fosforito

Antonio Fernández Díaz, FosforitoEFE

Cinco grandes actuaciones de Fosforito, el mito del flamenco que renegaba del «flamenquito»

El cantaor fallecido el jueves a los 93 años cantó y le cantaron otros mitos como Camarón, uno de los cinco que poseen (en más de 150 años), junto a él, La Llave de Oro del Cante

No exactamente del mismo modo que Jordi Pujol cuando dijo aquello de: «¿Qué c... es eso de la UCO?», sino exactamente del modo contrario, Fosforito, dijo: «¿Qué es eso del flamenquito?». Antonio Fernández Díaz, «Fosforito», dijo que existía el derecho a crear, «pero que no lo llamen flamenco».

Fosforito, fallecido el jueves en Málaga a los 93 años, representó la pureza del cante y como tal vivió. Escucharle hablar era sentirlo como él: el timbre gastado, roto de mil batallas flamencas, que no flamenquitas. No solo cantó, sino que escribió miles de letras.

Cantó y le cantaron otros mitos como Camarón, uno de los cinco que poseen (en más de 150 años), junto a él, La Llave de Oro del Cante, además de Tomás el Nitri, Antonio Vallejo y Antonio Mairena, todos cantaores de leyenda. Ser fábula, o precisamente por ello, no le impidió estar al tanto de todo lo que acontecía en «su» flamenco, como guardián del «sentimiento» que creía que era su arte.

Conocía a los nuevos y les respetaba, pero siempre marcando la «Línea Maginot» de la defensa de su purismo heroico, serio y sabio. Cantó por todo el mundo desde su Córdoba natal y su Málaga de adopción, donde inició su ascensión a la cumbre a mediados del XX en una España bien distinta a la actual.

Empezó a cantar a los ocho años, en plena Guerra Civil. La posguerra también le tocó de lleno, cuando era joven y quería ser cantaor y pasó tanta hambre que se le fue la voz. Una curiosidad, contra lo habitual, es que no era taurino, pero tampoco antitaurino. Era un hombre culto y en algún sitio dejó dicho que los toros eran arte y que Góngora iba a los toros en el XVI como argumento.

Dominaba todos los palos en otro mundo que ya existía, incluso con él vivo, cuando la voz, por el tiempo, esta vez se le fue para siempre. Las variedades tradicionales del flamenco que pagaba por escuchar esa otra España de humo, noches y tablaos de la que Fosforito fue ídolo para siempre.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas