El Edificio Mirador de Sanchinarro es uno de los iconos de la construcción de viviendas en la España actual
Una exposición muestra cómo se transformó la España democrática por medio de la vivienda
‘Habitar España’ hace un recorrido por 50 años de la vivienda en España (entre 1975 y 2025) donde la casa empieza a considerarse elemento central del paisaje
La muestra Habitar España ofrece un recorrido por algunos de los proyectos de vivienda más relevantes del país durante los últimos cincuenta años (1975-2025), reflejando el reto de diseñar mundos propios que también sean mundos para los demás.
La exposición se organiza en cinco apartados, cada uno dedicado a una década, mostrando distintos contextos socioeconómicos, políticos y ambientales.
Se incluyen tanto obras construidas como proyectos no realizados, con el fin de ofrecer una visión integral de los ideales de la arquitectura doméstica española, cuya influencia abarca desde las formas de vida locales hasta el ámbito arquitectónico internacional.
La decisión de mostrar 85 maquetas responde al objetivo de destacar su utilidad como herramienta de síntesis con cualidades físicas.
Además, la muestra incorpora una selección de proyectos esenciales que carecen de maqueta, completando así la retrospectiva sobre los últimos 25 años del siglo XX y los primeros 25 del XXI, a través de 100 proyectos residenciales.
En la sala principal, las maquetas se disponen en grupos sobre una gran cinta que forma una especie de mesa suspendida o «columpio colectivo», enfatizando visualmente que todos los edificios penden del mismo hilo.
El listado de proyectos incluye 80 viviendas colectivas y 20 casas unifamiliares; más del 50 % están firmadas por mujeres, y a través de las maquetas están representadas todas las comunidades autónomas de España, así como las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
A pesar de sus diferencias, todas las propuestas comparten un mismo propósito: mejorar la calidad de vida de más personas.
Presentada en la Arquería de Nuevos Ministerios (en La Casa de la Arquitectura), Habitar España no es solo un muestrario de edificios; es un ejercicio profundo de memoria colectiva. La exposición trasciende la mera cronología para plantear una pregunta esencial: «¿cómo nos ha transformado el lugar donde vivimos?».
La primera impresión al entrar es la de sumergirse en un paisaje de maquetas suspendidas, una elección museográfica brillante. Este montaje, que simula un «columpio colectivo» o una gran mesa colgante, refuerza la tesis central de la exposición: la interconexión.
Cada maqueta, ya sea de vivienda colectiva o unifamiliar, no existe en el vacío, sino que forma parte del mismo hilo que constituye el tejido urbano y social de España. La visión de ochenta y cinco maquetas reunidas de este modo obliga a entender la vivienda no solo como un objeto privado, sino como un agente que modela el territorio.
El valor más destacado de la exposición reside en su enfoque crítico y en su capacidad para contextualizar. Organizada en cinco bloques cronológicos, permite seguir la evolución desde las promesas de la Transición hasta los desafíos de la sostenibilidad y la crisis habitacional contemporánea.
Resulta particularmente revelador observar proyectos no construidos junto a obras icónicas: esta dualidad entre utopía y realidad subraya tanto los ideales como las frustraciones de la arquitectura doméstica española en este periodo.
Habitar España es una exposición imprescindible. Más allá de celebrar logros formales, funciona como espejo de la transformación social del país a través de la arquitectura y como invitación a un debate necesario: la casa no es solo el lugar donde residimos, sino la célula fundamental de nuestro destino colectivo.