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Detalle de Olga pensativa (1923) de Picasso

«Pienso, luego existo» y otras cuatro frases filosóficas que no significan lo que la mayoría entiende

Los medios, la gente, los libros o los periódicos las emplean con frecuencia. Son casi frases hechas, conocidas, pero, a pesar de su familiaridad, ¿realmente entendemos lo que significan?

Son frases que aunque no se hayan leído in situ se conocen. Se han estudiado en el colegio, se han escuchado. Los medios, la gente, los libros o los periódicos las emplean con frecuencia. Son casi frases hechas, conocidas, familiares, pero, a pesar de su familiaridad, ¿realmente entendemos lo que significan?

«Cogito ergo sum»

Es posible que sí o que no. Y también que no del todo. «Pienso, luego existo» («Cogito ergo sum») es la frase más famosa del filósofo francés René Descartes, a la que llegó a través de la duda metódica: dudando de todo lo que podía no ser cierto en busca de la verdad descubrió que dudando pensaba y por lo tanto existía.

Pese a esto y por su forma, mucha gente suele asociar la frase a simplemente confiar en el pensamiento, una reducción que se aleja del verdadero significado de la afirmación. Otra frase muy conocida y muy usada es la máxima de Sócrates: «Solo sé que no se nada». Por lo general se relaciona con una conciencia de humildad, pero en realidad significa expresamente que no se puede saber algo con total certeza.

Cuando Nietzsche dijo «Dios ha muerto» muchos cristianos se hicieron cruces por la crudeza de la sentencia, por la suerte de ateísmo provocador, aunque a lo que hace referencia, como metáfora, en su sentido más profundo es que la crisis de valores ha dejado a Occidente sin las convicciones que lo sostuvieron a lo largo del tiempo.

Maquiavelo dijo en El príncipe que «el fin justifica los medios». O eso se suele decir. El autor ni siquiera expresó de este modo la frase. Tampoco es una afirmación, sino un análisis de cómo se configuran en realidad los países, los Estados. Se asocia con que cualquier medio, por dudosa que sea su moralidad, es justificable por un fin.

«Carpe diem»

Una suerte de tergiversación como la de la famosa y siempre actual frase de Horacio «carpe diem». El profesor Keating de El club de los poetas muertos invitaba a sus alumnos a «aprovechar el momento», lo que en muchas ocasiones se asocia con actuar movido por los impulsos, por ejemplo los de la adolescencia. Se refiere en verdad a vivir la vida con intensidad, pero con conciencia, sabedores de la finitud de la existencia.